Sobre Mí

LUIS GOTTE 

Soy fundamentalmente autodidacta  y esta formación me permitió investigar e innovar por mí mismo, plantear problemas y evaluar alternativas de soluciones posibles como reales. No solo como fruto de lecturas sino también por mis experiencias vivenciales. Al recorrer gran parte del territorio de Argentina y entablar enriquecedores diálogos con cada uno de los habitantes que encontrara en el andar por estos caminos nuestros, es que percibí y aprehendí las raíces de Nación Patria Pueblo y de la ideología de nuestra gente ya convertida en Doctrina. Ello me facultó a formalizar un análisis introspectivo sobre lo infecundo que ha sido toda esta multiplicidad de corrientes teóricas, sociológicas e historiográficas, producto de construcciones europeístas y no criollistas. Creo necesario impulsar la idea, ni utópica ni voluntarista pero sí necesaria como real, del CRIOLLISMO como corriente de pensamiento de liberación, alejado de los cánones epistemológicos eurocentristas. Organicémonos como movimiento criollocontinental con nuestra propia ética y mirada crítica reflexiva. Ya no se trata de barajar y dar de nuevo…tiremos el mazo inglés y   utilicemos barajas criollas.

Nací en la Ciudad de Cte. N. Otamendi, un 24 de febrero de 1968.  A veintidós  años del primer triunfo Justicialista como resultado de las elecciones generales en Argentina. Soy hijo mayor de cuatros hermanos y residí hasta mi juventud plena en la misma comunidad, cumpliendo mis estudios primarios y secundarios. Actualmente vivo en la Ciudad de Mar del Plata, Municipio de Gral. Pueyrredón.

Comandante Nicanor Otamendi, localidad del Partido de Gral. Alvarado al sudeste de la Provincia de Buenos Aires, está ubicada a 36 km de Miramar, ciudad cabecera, y a 458 km de la Capital Federal. Fue fundada el 29 de mayo de 1911 y es conocida como la capital provincial de la papa.

Lleva su nombre en distinción al Comandante del ejército Nicanor Otamendi, muerto a manos del malón del cacique Bulnes Yanquetruz. El origen de este pueblo fue la estación del Ferrocarril del Sud llamada “Dionisia” (en homenaje a la madre de Balbina Josefina Otamendi, donante de las tierras), inaugurada el 24 de febrero de 1911, la cual por muchos años se llamó así mientras que el pueblo recibió el nombre del malogrado militar. En 1952, el poder Ejecutivo Nacional resuelve eliminar el nombre de “Dionisia” de la estación, unificándose con el de “Cte. N. Otamendi”, que fue la denominación del pueblo desde su fundación. En octubre de 1975, por Dto. 6682/75, sancionado por el gobierno justicialista bonaerense, Otamendi es elevado al rango de ciudad.

En sus comienzos fue una plaza ferroviaria importante, ya que su empalme permitía conectar las vías de la zona sudeste bonaerense con tráfico de carga rural muy activo, que se mantuvo hasta la década del ‘90, donde el cierre de ramales y servicios cambió para siempre la fisonomía de esta ciudad que supo contar con hoteles para viajantes, grandes tiendas y almacenes de ramos generales.  

Una comunidad de buena gente y de rasgos pintorescos, por lo menos así es como la recuerdo. De una multiplicidad de braceros de casi toda la geografía argentina que fueron poblando estas tierras de gran riqueza. Entrerrianos, santafesinos, cordobeses, santiagueños, tucumanos, correntinos, pampeanos, salteños. Trabajadores del campo papero que se arraigaron formando familias, adquiriendo la casa, el auto, vacaciones. Las nuevas generaciones ya no cuentan con este sustento, el campo cambió…y por ende, ellos también.  

Se ingresa por la ruta provincial N° 88, descubriendo una población con las mismas particularidades de todos los municipios bonaerenses -con excepción del Conurbano, un conglomerado distinto-. Primero la plaza central y en derredor, la Delegación Municipal, la Iglesia principal y algunos edificios públicos. Las vías del ferrocarril dividen en mitades a la comunidad en uno y otro lado con sus propios rasgos que hacen de un pueblo, dos rostros.

En mi caso, me crié en la parte de la ciudad donde el asfalto nos era extraño; la luz blanca, esquiva; el gas instalado o el teléfono fijo, un misterio. El sistema de salud y la seguridad pública estaban en la otra sección, donde moraba el poder económico. Veíamos pasar la motoniveladora “Champion”, tapando los pozos de nuestras calles de tierra como la gran novedad del año, o al vecino solidario cambiando el foco, quemado o desintegrado por una piedra traviesa, para  iluminar nuevamente la cuadra. Se sentían las diferencias sociales y económicas de una y otra fisonomía. Las refriegas entre grupos juveniles, cuando cruzaban la frontera divisoria para ir algún baile, era el comentario sagrado del día lunes. Pese a ello, la amistad retornaba.  

Al culminar el ciclo primario, me desempeñé como lavacopas y mozo en el Circulo Deportivo, club “del otro lado” del pueblo. Labor que me permitió comprar el material de estudio para el colegio secundario e incluso, revistas de episodios como El Tony, Fantasía, Nippur, Intervalos y libros de aventuras y cuentos de Emilio Salgari o Edgard Allan Poe.

Fue en aquella ocupación donde escuché, por primera vez, el nombre de Perón, “el tirano que le dio demasiados derechos al trabajador”, repetían los dueños de campos y estancias. “Perón, el único que se preocupó por los trabajadores” decían peones y jornaleros. Dos bandos irreconciliables, para unos, el tirano y para otros, un liberador.

Lo cierto, la vida transcurría en discusiones que tenían que ver más con el automovilismo y el fútbol. Nadie se preocupaba por la situación de la ciudad, no existía una “mentalidad” localista con sentido de pertenencia. ¿Qué sucedía con los impuestos que se pagaban? ¿Adónde iban? ¿Por qué no había inversiones en obras? Eran preguntas que parecía no interesarle a nadie pues el campo proveía lo necesario. Creíamos que se podía vivir a espaldas del mundo, que la evolución y los cambios sociales eran cosas de libros y teóricos. Y estuvimos muy equivocados. En los ’90 golpeamos duramente contra la realidad, Otamendi empezaba una lenta agonía y su juventud se vio obligada a emigrar hacia otras ciudades.

Durante los meses de verano trabajé en la ciudad de Miramar como empleado gastronómico. Con un turismo de buen poder adquisitivo, con personalidades artísticas, literarias y políticas de un alto nivel cultural me adentraba en fascinantes conversaciones. Mi propia personalidad extrovertida llevaba a relacionarme con casi todos ellos. Para ese entonces ya había leído a gran parte de los autores de la literatura clásica como a sociólogos, historiadores, antropólogos, politólogos, cosmólogos…

En 1991, un mal diagnóstico médico llevó a la muerte a mi padre y con mi familia decidimos migrar a la ciudad de Mar del Plata. Mi primer impacto fue exclamar: ¡qué gran ciudad! Teatros, cines, librerías, vida nocturna. Restaurantes, bares y boliches para todas las edades. Un aviso en el diario solicitando empleados en un restaurante constituyó mi primer y único trabajo hasta el día de hoy, ¡veinticuatro años ya!

Participando en actividades políticas del Partido Socialista Popular, conozco a Guillermo Estévez Boero y escucho por primera vez el concepto de “autonomía municipal”. Pero los “arreglos” o componendas políticas socialistas en Capital Federal, que no representaban los requerimientos del militante, determinan que muchos componentes se fuesen desilusionados del espacio político. Fui uno de ellos. Las decisiones capitalinas escapan a la realidad marplatense. Más tarde y muy fugazmente, incursioné por la Fede comunista, encontrando personajes de un mundo felliniano.

En el invierno del 2000 me invitan a un tentempié para hablar de política en general. Conozco al compañero Lucas Fiorini y entablamos un fuerte debate sobre peronismo y antiperonismo. Mi postura era esta última…pero su persuasión me llevó claudicar.

Mi bisabuelo paterno había llegado en 1919 a la Argentina desde la Prusia Oriental,  en un buque mercante, inmediatamente culminada la Primer Gran Guerra. Llegado al puerto de Buenos Aires es inscripto con el apellido “GOTTE” y destinado a la provincia de Entre Ríos. Años después, casado con una alemana, nace mi abuelo Miguel. Todos ellos peones de campo hasta que, en el ’49 durante el gobierno Justicialista, compran su propia tierra de labranza con un crédito bancario. Milita en la Unidad Básica local, participando en sus actividades.

Del lado materno, mi bisabuelo es encontrado en el devastado campo paraguayo por una partida de soldados argentinos que regresaban de la infame Guerra de la Triple Alianza. Un soldado se apiada del desafortunado adolescente y lo trae para Entre Ríos, donde toma el apellido de “MARTÍNEZ”. Tiempo después conocerá a una criolla, naciendo mi abuelo Modesto. Durante el gobierno Justicialista adquieren un almacén de ramos generales. Participa en programas radiales, orador en las unidades básicas. Aún se lo recuerda en su carretón atravesando montes, llevando y trayendo trabajadores para que concurran a votar. Dicen que conoció a Eva Perón, a la que estrechó su mano. Los políticos de la zona le piden consejos, orientaciones sobre el armado de listas… Nunca pidió o quiso ocupar cargos políticos.

La militancia y la prédica de este nuevo Movimiento Nacional, permitirá que mis abuelos estrechen amistad y que dos de sus hijos se conozcan y enamoren: mis progenitores. En 1967 vienen a vivir a Otamendi. Mi madre, Hermelinda, ama de casa y mi padre, Emilio, tractorista de campo.

Ellos nunca participaron en actividades políticas y, como casi todos los de su generación, fueron muy golpeados por las sucesivas dictaduras militares, haciendo carne el “no te metas”.

En el debate de aquella noche, Fiorini me invita a participar de las reuniones de su agrupación con un grupo extraordinario de jóvenes. Me facilita dos libros: “Conducción Política” y “Doctrina”. Tremendas obras que devoro con inusitado entusiasmo en menos de una semana…retorno a la razón de mis abuelos.

Compro material de lectura, tanto a favor como en contra. Los libros se irán multiplicando en mi biblioteca año tras año. Autor tras autor, todos sosteniendo diferentes posturas sobre el pensamiento de Perón, sobre la vida de Perón. Hay un Perón por cada escritor. Ahora, ¿cuál concepción debería tomar?

Me ha llevado un poco más de diez años clarificar, comprender y entender la COSMOVISIÓN del Gral. Perón. No así al peronismo que, lejos (está) de todo ese mundo de ideas que nos legara el Gral., se ha convertido en una Torre de Babel donde todos gritan ¡Viva Perón! pero nadie se escucha, nadie se entera. Cismáticos. Enfrentados en derechas e izquierdas, progresistas y conservadores, ortodoxos y reformistas, fascistas y liberales…y aquí no juega eso de “ah, peronistas somos todos”. Una cosa es una chicana a un periodista y otra muy diferente es el encuadre doctrinario que se debe tener en la prédica, porque ello permite la unidad de concepción facilitando la unidad de acción. Tan simple como eso.

En el 2005 otro incorrecto diagnóstico médico lleva a la muerte a mi madre. Participo en algunas ONGs realizando trabajo social en barrios carenciados. Voy conociendo la Mar del Plata profunda, la que nadie quiere ver pues solo miran esa “muy galana costa”, como dijera Juan de Garay en 1581. 

El mar y sus playas se elevan en tragedia para esta ciudad, que algunos intentaron llamar “la perla del atlántico”. Las tres M: Miami, Mar del Plata, Marsella. Creyeron que sólo la naturaleza, esa gran masa de agua caída del cielo, era suficiente para atraer turistas y “vivir de ellos”. Hoy es una triste y solitaria ciudad donde una sombra pronto será.

Mi trabajo como empleado, mis permanentes e incesantes lecturas justicialistas, sumadas a entrevistas y charlas con protagonistas de la década del 70 como los compañeros que estuvieron en la resistencia o fueron participes en los dos primeros gobiernos justicialistas, me permitirá reconstruir nuestro historial y, lo más importante, lograr sintetizar historia y Doctrina (si ello es posible) a dos conceptos que, de alguna manera, representan no solo la llave del Justicialismo, sino la cerradura para una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana: COMUNIDAD ORGANIZADA.

De esto trata el contenido de esta página, clarificar el ideario justicialista, desmalezando el conocimiento apócrifo y cismático que nada tiene que ver con nuestra filosofía de vida simple práctica humanista y cristiana. Las XX Verdades y la Doctrina serán el piso y el techo de esta obra virtual, que por estar escritas hace setenta años no pecan de vejez, al contrario, cada vez están más lozanas, más frescas que nunca. Pero no somos necios, sabemos que toda realización necesita de actualizaciones no de demoliciones. Es la montura para cabalgar la evolución de nuestro tiempo.

Compañero, en este territorio virtual encontrarás reflexiones justicialistas, actualización doctrinaria, el pensamiento vivo del Gral. Juan D. Perón, que girará sobre tres ejes fundamentales:

1. FEDERALISMO
2. REFORMA POLÍTICA BONAERENSE
3. CRIOLLOCONTINENTALISMO

El gran problema argentino es de organización.

Si queremos corregir, innovar y humanizar este sistema de vida impuesto, que a veces nos atormenta, nos aplasta y nos deja sin fuerzas y aliento…hagamos camino construyendo una COMUNIDAD ORGANIZADA.

Un gran abrazo de corazón.

LUIS GOTTE
AGRUPACIÓN GASPAR CAMPOS
MAR DEL PLATA
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