7. SEMBRANDO DOCTRINA

EL S. XXI EN EL PENSAMIENTO DEL GRAL. JUAN D. PERÓN

Año 1 Mar del Plata, 18 de junio de 2019, Luis Gotte. A pesar de lo que muchos sostienen, Perón no fue un pensador de su época. Como todas las grandes personalidades de la historia, se anticipó al devenir, su visión de mundo transcurrirá mucho después de los acontecimientos cotidianos que le tocó vivir, y como aquellos estadistas extraordinarios, pudo vislumbrar los sucesos adelantándose a su tiempo.

Para corroborar esta proposición aportamos algunos ejemplos:

1. la importancia geopolítica de los recursos naturales y el valor de los alimentos.
2. la necesaria implementación de una política de producción de alimentos con una perspectiva ecológica.
3. el concepto de Comunidad Organizada, profundizando el modelo liberal de Democracia donde las Organizaciones Libres del Pueblo tengan más participación y poder en las decisiones que afectan al conjunto social.
4. la tremenda idea de que la historia es una serie sucesiva de integraciones, y que no hay más política que la política mundial. Que nuestras patrias deben pasar por una etapa de bloques regionales a una fase transitoria del continentalismo y culminar en el Universalismo. 
5. los problemas de nuestra civilización pueden tener una solución adecuada si se comprende que el universalismo no puede reducirse al campo de la concepción teórica, sino que debe hacerse efectivo a través de un proceso integral que comprenda a toda la humanidad.
6. Esta unidad se realizará a través de dos caminos: por la prepotencia del poder de una minoría; o la condición de posibilidad de dicha unidad de todos debía ser la Justicia Social.

No fue Casandra ni Malaquías, profeta o mago, quiromántico o adivino. Fue un intuitivo racionalista.

Intuición, forma altísima de inteligencia, mucho más rica, mucho más humana, mucho más genial, que el simple razonamiento analítico. Intuición que se transforma en realidad política en acción cuando se convierte en racional. Racional cuando ingresa a un proceso lógico de comprender para distinguir; distinguir para apreciar; apreciar para resolver. La realidad política no se aprende sino se comprende.

Todo el S. XX se ha construido científicamente en base a dos ideologías internacionalistas: el liberalismo y el marxismo. Ambas posiciones, ajenas a la esencia material y espiritual del ser humano, surgen de análisis y estudios científicos, construcciones de laboratorios que tratarán de encastrar al hombre. Someterlo a sus premisas, conducir sus comportamientos y conductas a los procesos que sus postulados indican. El resultado sería la riqueza de las naciones que permitiría un mundo más libre o más igualitario. Sin embargo, la libertad del liberalismo como la igualdad del socialismo creó una comunidad montada sobre seres insectificados. Ni libres ni iguales.

El pensamiento de Perón marcará la diferencia, el mismo se afirma en tres grandes ideas:

1. El reconocimiento de un cierto determinismo de la evolución histórica signada por los avances técnicos.
2. La comprensión de la necesidad de organizar a la comunidad, en beneficio de la comunidad en general y del hombre en particular.
3. La importancia del establecimiento de la Justicia Social, como base de sustentación para cabalgar la evolución y de organización de la comunidad.

Apreciando esto dirá que: “nuestra Patria necesita imperiosamente una ideología creativa que marque con claridad el rumbo a seguir y UNA DOCTRINA QUE SISTEMATICE LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE ESA IDEOLOGÍA…Para ello debemos tener en cuenta que la conformación ideológica de un país, proviene de la adopción de una ideología foránea o de su propia creación. Con respecto a la importación de las ideologías -directamente o adecuándolas- se alimenta un vicio de origen y es insuficiente para satisfacer las necesidades espirituales de nuestro pueblo y del país…El mundo nos ha ofrecido dos posibilidades extremas: el capitalismo y el Comunismo. Interpreto que ambas carecen de los valores sustanciales que permitan concebirlas como únicas alternativas histórico-políticas. Paralelamente, la concepción cristiana presenta otra posibilidad, pero sin una versión política, suficiente para el ejercicio efectivo del gobierno…Los argentinos tenemos una larga tradición en esto de importar ideologías, ya sea en forma parcial o total. Es contra esa actitud que ha debido enfrentarse permanentemente nuestra conciencia. Las bases fértiles para la concepción de una ideología nacional coherente con nuestro espíritu argentino, han surgido del mismo seno de nuestra patria. El pueblo, fuente de permanente creación y autoperfeccionamiento, estaba preparado desde hacía ya muchos años para conformar una ideología nacional, social y cristiana…La aparición y la evolución de la concepción Justicialista es la del desarrollo histórico natural de nuestras ideas, y es patrimonio de todo el pueblo argentino; en esa medida el ideólogo es sólo un intérprete” Proyecto Nacional, 1974.

Con su Doctrina Justicialista, Perón marca la diferencia con las ideologías dominantes porque pretende que el hombre:

• se realice en sociedad, armonizando los valores espirituales con los materiales y los derechos del individuo con los derechos de la sociedad; que haga una ética de su responsabilidad social; 
• se desenvuelva en plena libertad en un ámbito de justicia social; 
• que esa Justicia Social esté fundada en la ley del corazón y la solidaridad del pueblo; 
• que tal solidaridad sea asumida por todos los argentinos, sobre la base de compartir los beneficios y los sacrificios equitativamente distribuidos; 
• comprenda a la Nación como unidad abierta generosamente con espíritu universalista, pero consciente de su propia identidad cultural.

“La comunidad a la que aspiramos es aquella donde la libertad, la justicia y la responsabilidad son fundamento de una alegría de ser, basada en la certeza de la propia dignidad.” El Proyecto Nacional.

Para el peronismo, que toma del pensamiento cristiano el concepto de la persona humana, todos los hombres y mujeres poseen una dignidad intrínseca fundada en el carácter de hijos de Dios. El criterio de inviolabilidad de la dignidad humana se diferencia sustancialmente del pensamiento liberal y del pensamiento marxista, y por esta razón el peronismo sostiene una clara concepción de este valor en la construcción social, en la cual el hombre es el centro y tanto el Estado como las diversas formas de organización social están obligados a respetarlo. De esta concepción del Ser Humano se deriva el HUMANISMO PERONISTA.

Efectivamente, no somos iguales a otros pensamientos, porque tenemos propuestas que arrancan desde nuestra identidad nacional, y no de las versiones modernistas o progresistas (cuya propuesta es copiar para “igualarnos a la nueva ciudadanía mundial”). Lo que no indica que no entendamos o comprendamos lo que pasa en el mundo y lo que significan y representan las nuevas exigencias y tendencias, pero no debemos diluirnos en ellas.

En política, el que no tiene identidad no sabe hacia dónde va. Y el que no sabe adónde va, termina en cualquier parte. Estamos como el perro persiguiendo su cola dando vueltas.

El Justicialismo fue reducido a la categoría degradante de partido político sumiso y avalista de la impunidad, su Doctrina asaltada y deconstruida, nuestra historia violentada por mercenarios de la pluma. Peor aún, el espíritu de Eva profanado y los salteadores de la bóveda de Perón captando votos con su nombre. Por eso que, hoy la lucha no es por recuperar o salvar la patria, esa patria con minúscula. ¿Salvarla para quién? ¿para nuestros apresadores, los socialdemócratas? ¿Para los sempiternos usufructuantes de los beneficios del poder? ¿Para que nuestro pueblo siga siendo una masa de mendicantes viviendo de limosnas del Estado? ¡NO!.

Debemos recuperar nuestra identidad de JUSTICIALISTAS para reconstruir lo que quede de nuestra Patria con mayúscula, para hacerla un poco más grande y de esa manera lograr que nuestro pueblo sea un poco más feliz…la lucha es por el Justicialismo.

“Perón no fue la causa del fenómeno sociopolítico que encarnó. Fue la consecuencia de un conjunto de condiciones que él supo percibir, de premisas mayores que olfateó con instinto de animal político, para inferir las consecuencias y darles, con visión de estadista, forma, color, sentido y movimiento. Así nació su Doctrina” Hipólito Jesús Paz

Publicado en Comunidad Organizada.