5. CONTINENTALISMO Y LIBERACIÓN

1.- CONTINENTALISMO Y JUSTICIALISMO

El Gral. Juan D. Perón, en su discurso en la CGT del 30 de julio de 1973, dirá: “el hombre se va a dar cuenta con el tiempo, de lo tonto que ha sido al luchar durante siglos matando a millones de hombres para defender unas fronteras que sólo estaban en su imaginación…los hombres deben comenzar a pensar que somos todos hermanos y que debemos defendernos todos contra un destino común, que avanza peligrosamente hacia el año 2000. Los hombres han de defender la tierra o, de lo contrario, sucumbirán todos…”. Perón cree firmemente en la unidad de nuestras Patrias, no por convicciones políticos sino como parte de la misma evolución histórica. Primero en bloques regionales para luego unirnos en el CONTINENTALISMO en camino hacia el UNIVERSALISMO, como destino inevitable de todos nuestros pueblos.

En esta globalización impuesta, el ser humano es un ser despojado de sus valores, formado para cumplir con una tarea cada vez más específica, que se lo anula para no desarrollarse en su plenitud, transformado en un sujeto que vive, trabaja y muere en función del consumismo, desatendiendo muchas veces, las verdaderas necesidades. El hombre que sirve a la globalización, es un hombre sin identidad, alienado, con una conducta uniforme, permeable a las modas tan descartables como ese propio hombre, con una vida útil cada vez más acotada en el mercado laboral. El hombre de la globalización no se plantea su existencia, en términos de logros y de realización, sino que entiende su éxito como un tener, lejos del Ser.

Lentamente, generación tras generación, se fue separando a nuestro pueblo de su alma humanista y cristiana. Se irá cortando el cordón umbilical con el espíritu hispanista. “En todas las instituciones y en todos los rasgos característicos de la Hispanidad va implícita la creencia en la supremacía del espíritu. El alma espiritual del hombre se alza sobre la naturaleza entera, sobre el mundo, sobre cualquier objeto…” ([1])

Alejandro Pandra([2]) destaca que somos mestizos de una cultura nueva que surge como superación de todos los antagonismos: oriente y occidente, acción y contemplación, razón y mito. En América surge un nuevo tipo humano con características originarias y propias, destinado a ofrecer al mundo una nueva propuesta cultural. Esto, lejos de ser una utopía o una ficción, es una realidad comprobable en la vivencia popular, que se transforma en un ejemplo de una permanente integración. Allí, en los niveles de la cultura popular, es donde debemos buscar el crisol viviente que selecciona elementos integrables y desecha los no integrables. En el seno del pueblo no intelectualizado, no alineado a ideologías foráneas, es dondehallamos la vigencia de esa integración que se cumple por encima de las posibilidades lógicas, de las previsiones intelectuales, de los causes previstos. Es que el pueblo vive su tradición cultural, y este le provee el patrón necesario para aceptar realidades que rechaza la mente crítica y racionalista. El pueblo humilde, no prejuiciado, siempre está dispuesto a la apertura, al abrazo, a la integración con el nosotros.([3])

Perón lo señaló incansablemente; el mundo marcha hacia la integración de los hombres en unidades cada vez mayores. De la familia se pasó al clan, del clan a la tribu y de esta a las naciones. Hoy vivimos la etapa en que las naciones se agrupan en bloques continentales, ya sea porque los unen los intereses políticos y económicos, ya porque tengan entre sí vinculaciones más profundas y objetivos superiores que cumplir.

A partir del nuevo milenio, nuestra América comenzó la larga noche de una nueva dependencia, la de los grupos económicos trasnacionales.

De la tiranía de España supo salvarse la América española; y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia (esta vez de Estados Unidos)”, decía José Martí a fines del S. XIX.

Una sutil y desarraigada enseñanza de la Historia en los colegios, sirvió para que los distintos pueblos terminaran desconfiando unos de otros. De esta manera nos fueron confundiendo, nos hicieron creer que el enemigo estaba cruzando cada frontera.

Nuestra falta de identidad es uno de los grandes problemas.

La historiografía eurocentrista no acepta que nuestro criollocontinente crea y confíe en sus propias fuerzas, que tenga iniciativa propia, fe en sí misma. Ellos nos enseñan que: “Bolívar gana la guerra… por la ayuda británica. San Martín triunfa… siguiendo planes británicos”. En última instancia, si ambos logran triunfar, habría sido porque Europa se los permitió. Sin ellos seríamos incapaces de cualquier logro.

La realidad es que desconocemos nuestra propia historia en común. Sabemos de historia antigua occidental u oriental, pero no conocemos de historia hispanoamericana. No se enseña correctamente en nuestros colegios. Entonces, cómo lograr coincidencias que nos acerquen a un proyecto de UNIDAD, en un criollocontinente que ha sido desmenuzado y desnaturalizado, para hacernos creer, que siempre ha sido violento, siendo que no lo fue. 

Hacemos lo que los países hegemónicos quieren que hagamos, así nos siguen “tutelando”. Somos nuestro peor enemigo, nos educan mal y les sale barato desunirnos. Caemos una y otra vez en conflictos regionales. La mejor forma de mantenernos en el subdesarrollo es subdesarrollándonos nosotros mismos.

Todo se transforma en discusión entre nuestros pueblos. No importan los motivos, son tan variados como absurdos. Estas controversias nos impiden seguir avanzando mirando al futuro.

El primer paso que debemos dar, para romper con este estado de tensión y desconfianza, es superar nuestras diferencias, que son de formas y no de fondo: entre argentinos y brasileros, entre bolivianos y chilenos; entre venezolanos y colombianos; entre peruanos y ecuatorianos; entre mexicanos o cubanos. Difícil, pero no imposible.

Nuestra unidad no debe construirse desde lo planteado por Estados Unidos, sino la que nos ha propuesto el Gral. Perón: el CONTINENTALISMO, que no implica perder identidad, ni tampoco nuestras culturas, por lo contrario: cada vez más argentino, más brasileño, más chileno, más boliviano, más mexicano, más cubano…más criollistas, que es la visión del Justicialismo.

A lo largo de nuestra historia hubo varios intentos hacia la integración. Veamos algunos antecedentes.

A fines del S.XIX Estados Unidos impulsará la Unidad Panamericana, y fue Argentina, con el gobierno de Juárez Celman, quien trunca este proyecto. Ya en el S.XX se intentará con el Acta de Chapultepec, pero Argentina no asistió. Otra tentativa fue con el ALCA de George Bush, pero el gobierno de Chávez Frías lo impide con su proyecto del ALBA en la Cumbre de Países Americanos, realizada en Mar del Plata (Argentina) en noviembre 2005.

Seguramente seguirán con nuevos ensayos de integración continental. Ya estamos observando algunas de sus estrategias en ese sentido, desintegrar los partidos políticos nacionales, fragmentar los sindicatos, hacer desaparecer de manera gradual la conciencia patriótica, la idea de Patria y de hermandad entre los pueblos. Ridiculizar nuestras creencias religiosas y romper la umbilicalidad con el concepto cultural de Hispanidad.

Simón Bolívar, José Artigas, Manuel Ugarte, José Vasconcelos, José Martí, Leopoldo Zea, Alfonso Reyes, Antonio Cuadra, Pedro Henríquez Ureña, José Rodó, Antonio Casom, Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Antonio Vallejo-Nájera y tantos otros pensadores ya desaparecieron de nuestros libros escolares, de nuestras pláticas universitarias, de nuestros criterios en las tomas de decisiones. Ni nuestra música folklórica ya es la misma de antaño. 

Revertir este proceso llevará tiempo.

Aún así, debemos pensar nuestras propias estrategias que nos permita seguir la evolución hacia el Continentalismo, pero planteada y realizada desde el nosotros. Que sean nuestros pueblos los que impulsen este camino.

Tenemos, y debemos, ser capaces de articular una unidad de concepción entre los diferentes movimientos políticos del criollocontinente. El Justicialismo debiera impulsar, desde su construcción de Tercera Posición, una organización a nivel macroregional de partidos movimentistas, que podría denominarse INTERNACIONAL JUSTICIALISTA. Una unidad que levante las banderas de la Independencia Económica y la Soberanía Política, que se proponga y mantenga una dinámica de combate a favor de la Justicia Social y la Liberación de los pueblos.

La lucha la debemos dar en conjunto, no de manera aislada.

Hagamos carne la expresión que el criollocontinente es para los criollos. Trabajemos en ese sentido, en unidad de concepción para la unidad de acción de nuestros pueblos y, una vez consolidada y fortalecida esta Internacional, impulsar el Continentalismo.

Esta Unidad debe ser un ideario colectivo (indohis­pano­lusoamericano) que propenda a la libertad, a la dignidad y al desarrollo integral (material y espiritual) de la persona humana, como al ejercicio de todos sus derechos, deberes y responsabilidades en un contexto de armonía y equilibrio. Recuperemos al hombre en toda su dignidad y trascendencia. Pero por sobre todas las cosas, defendámoslo del falso ideologismo liberal-progresista.

El desarrollo integral de nuestros pueblos solo será posible en una Comunidad Organizada y el desarrollo de la misma será dable desde el conjunto de nuestras patrias. Y nuestras patrias solo lograrán sus objetivos con la realización de la unidad del criollocontinente en camino hacia el CONTINENTALISMO. Un camino moldeado por la unidad de concepción de lo que definamos por Hombre y por Hispanidad.

En tal sentido, para la consecución de tales fines, un primer aporte que debemos proponernos es la realización de un CONGRESO ARGENTINO DE FILOSOFÍA, con participación de los países del criollocontinente y de los hispanistas del Reino de España. Dicho evento tendrá como propósito reencontrarnos con dos conceptos fundantes de nuestra campeadora cultura, a saber:

1. “Hispanidad”: como dijera Perón en su discurso del 12 de octubre de 1947 “por eso estamos aquí, en esta ceremonia que tiene la jerarquía de símbolo. Porque recordar a Cervantes es reverenciar a la madre España; es sentirse más unidos que nunca a los demás pueblos que descienden legítimamente de tan honroso tronco; es afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna, y en el Quijote la manifestación viva y perenne de sus ideales, de sus virtudes, de su cultura; es expresar el convencimiento de que el alto espíritu señoril y cristiano que inspira la HISPANIDAD iluminará al mundo cuando se disipen las nieblas de los odios y de los egoísmos…”.  

2. “Hombre”: no solamente la savia cervantina circula por nuestra cultura, también la sangre del Cid Campeador recorre nuestras venas. Sangre noble castellana, insurrecta, insumisa, que no se doblega ante el destino que parece imponernos los poderosos. Es ella la que moviliza a sus hijos criollos contra las injusticias y las sinrazones del poder. Fue el Cid quien legó su carácter y su personalidad a la nueva hispanidad que emerge de la reconquista y que se trasladará al nuevo continente, fundiéndose con sus pobladores formando un nuevo hombre, el nosotros criollo o criollismo como sentido de pertenencia al suelo.

El hombre de nuestro continente es esencialmente diferente al europeo y al angloamericano. Es por ello que necesitamos de una definición que le sea propia, distinta a la enunciación globalista que nos da el diccionario ideologizante y la progresía militante.

La tierra, esta tierra, nos ha marcado, nos ha moldeado en esencia y substancia. Ella hace la diferencia, porque tiene conciencia de sí misma, tiene vida, por lo que manda a su hombre a protegerla, preservarla y cuidarla. Nuestra tierra es la madre dadora de alimentos, lo fue para nuestros padres, para nosotros y lo será para nuestros hijos. Nos formó y constituyó en la Raza Cósmica de Vasconcelos, la síntesis hombre-naturaleza. Un hombre que no solo es materia y espíritu, también es raíz con su tierra. El se sabe germinal. No importa nuestra procedencia, no importa de qué geografía provengamos, ella nos enraíza y nos continentaliza.

Refiere el antropólogo argentino Rodolfo Kusch de la necesidad de reencontrar al hombre nuestro, es decir, a ese “hombre total”, que ha sido desdoblado y desconstituido. “Frente al pueblo americano no cabe sino ser americano, y esto significa recobrar resortes imprevistos, ésos que sólo puede dar el mismo pueblo…se nos enseña a no ser pueblo…pero tengo que pensar como el pueblo, de ahí la importancia del discurso popular.”([4]) Ante el hombre desmenuzado (el alma de su cuerpo, del cuerpo de su cultura, de su cultura con su historia y de la historia con la tierra) reconstruyamos a ese hombre total.

Un hombre total de cuerpo, alma y tierra que, cuando encuentra su equilibrio se convierte en PUEBLO y, cuando ese pueblo defiende su tierra y su cultura, su tradición y su historia, toma la categoría de PATRIA. Cuando la Patria, en su conjunto, decide seguir un objetivo común se convierte en NACIÓN. Y cuando se logra la perfecta armonía y equilibrio entre Pueblo, Patria y Nación, junto a un gobierno que comprenda y entienda las consignas de su tiempo, consigue el proyecto final: ser COMUNIDAD ORGANIZADA.

Reencontrarnos con la hispanidad y definiendo al hombre nuestro desde el campo de la filosofía estaremos dando los pasos necesarios para una auténtica FILOSOFÍA DE TERCERA POSICIÓN, que nos permita pensarnos desde nuestra propia sabiduría y categorías. Desde el nosotros criollo. Desde el criollismo.

Un segundo aporte que promovemos son las CÁTEDRAS ABIERTAS JUSTICIALISTAS, que procure incorporar al ámbito de las Universidades la vasta labor ensayística, histórica y política de los intelectuales y escritores cuyos pensar desde lo nacional no han logrado penetrar en el campo académico universitario. Esto supone, entre otras cosas, recuperar y reivindicar el pensamiento y la obra de autores excluidos del campo de producción del conocimiento -campo donde ejerce su hegemonía el materialismo-. Para ellos debemos despertar del sueño del olvido a estos grandes centauros del pensamiento del nosotros, como Raúl Scalabrini Ortiz, del padre Leonardo Castellani, Atilio García Mellid, Ernesto Palacios, José María Rosa, René Orsi, Elías Giménez Vega, Pedro de Paoli, Roberto Tamagno, Faustino Legón, Leopoldo Marechal, Joaquín Díaz de Vivar, Amelia Podetti, Eduardo Elguera, Manuel Arauz Castex, Eduardo Stafforini, Juan Pablo Oliver, Carlos Cossio, Diego Luis Molinari, Mario Lucas Galiniana, Oscar Hasperué Becerra, Enrique Finochietto, José Arce, Arturo Sampay, Ramón Carrillo, Enrique Oliva, Alberto Buela y tantos más, que fueron reemplazados por una ficción de personeros al servicio de intereses espurios.

La Europa occidental, desde el liberal-marxismo, nos ha desarrollado tres dispositivos para tallarnos y amoldarnos a su propia visión de mundo: la Historia, la Antropología y la Sociología. A través de ellas, elaboraron un Hombre teórico universal. Un tipo de hombre ego-individualista, que es el que necesitan para su construcción de mercado y sostenimiento.

Nos hicieron creer que éramos todos libres como iguales, con las mismas oportunidades, no fue así para nuestros pueblos. Nunca nos permitieron ser iguales y libres a ellos, tener sus mismas oportunidades para industrializarnos. Nunca nos han dejado crecer. La mano invisible del “mercado”, como en el juego de la Oca, lograba que retrocediéramos a las posiciones del subdesarrollo.

Sus grandes monopolios comerciales nos vienen “recomendando” qué producir y qué consumir. Nos crean las necesidades que tenemos para vendérnosla. Sus propios gobiernos nos brindan créditos para comprar y luego nos dan más créditos para pagar los inte­reses de las deudas vencidas…

Desde México a la Argentina, seguimos estando en la cate­goría de países subdesarrollados, con una enorme falta de fe, de creer en nuestras propias fuerzas y capacidades. Esto se da por cómo nos vemos a nosotros mismos. Nuestra filosofía de Tercera Posición deberá trabajar para revertir esta inercia.

Debemos reconstruir nuestro propio concepto de familia, de comunidad, de sindicato, de organización política, de mercado…para ello necesitamos de una Antropología, de una Historia y de una Sociológica con conciencia Hispanista como Humanista.

Construyamos nuestra propia montura continental para cabalgar esta evolución. ¡Estrategia!.

En esta alquimia debemos congregar aquellas dos substancias trascendentes, el concepto cultural de “hispanidad” y el concepto filosófico de “hombre”. Cualidades éstas que nos ayudarán a comprender, desde nosotros mismos, lo que nos está pasando, en relación a este Nuevo Reposicionamiento Económico Global que lentamente va asomando y amenazando.

No se podrá fabricar nuestra montura sin conocer, sin discernir, sin reflexionar acerca de dónde venimos, qué somos y qué es lo que nos ocurre. Las respuestas a estas preguntas son centrales. Un pueblo sin memoria se extravía, las comunidades sin estrategias están condenadas al subdesarrollo.

De México a la Argentina, la política está siendo interpelada por un impulso «antisistema» que viene provocando sorpresas electorales. Van surgiendo modelos alternativos a los partidos políticos, desde organizaciones sociales a núcleos de contención que aparecen en torno de consignas difundidas por las redes sociales que desafían a la política tradicional.

Las causas que explican este fenómeno son múltiples. Las comunidades cambian aceleradamente. La dinámica laboral provocó ascensos y descensos en la escala social y el mayor acceso a la información y al conocimiento rompieron antiguos lazos de dependencia. Las sociedades se actualizan de manera más vertiginosa que los partidos y sus dirigentes.

Más allá de las causas, el telón de fondo de esta crisis de representación de los partidos políticos, ha sido el fracaso de las políticas públicas para resolver los problemas concretos de la gente.

De México a la Argentina, se ha instalado la misma matriz, un modus operandi de uso y abuso de las estructuras estatales como medio de corrupción política. Hubo una suerte de partidismo patrimonial, que naturalizó la utilización de los recursos del Estado para financiar a los dirigentes a través de cargos y proveer bienes públicos para una política clientelar.

El común denominador fue un creciente aislamiento y burocratización por parte de estas estructuras. Los partidos se encerraron y sus dirigentes clausuraron el acceso a la participación, a la renovación, al trasvasamiento generacional. Se aseguraron su supervivencia y refuerzan su capacidad de resistir nuevas alternativas al cambio. Sin identificación con los problemas reales y sin posibilidad de debates internos, ¿cuál sería el estímulo para participar en sus filas? Ninguno.

Los partidos políticos hace tiempo que dejaron de representar los intereses de su pueblo.

De México a la Argentina, la revolución tecnológica de las últimas décadas alteró profundamente los formatos de comunicación en la sociedad y los esquemas de organización política y social. Movimientos políticos y hasta caídas de gobiernos han sido orquestados desde las redes sociales, como Facebook o WhatsApp. Estos cambios activaron la vocación de protagonismo de grupos e individuos, que se resisten a ser sujetos pasivos de un mensaje y van en busca de relaciones horizontales que les permitan hacer aportes a un colectivo humano al que se acercan por afinidad.

Los políticos han sido incapaces de registrar en tiempo real estos cambios. Limitar la atención a los electores sólo a los períodos de campañas electorales contribuyó a acentuar la desconfianza del votante. Estar cerca de los trabajadores, de sus problemas, escuchar y no sólo declamar, debe ser parte de una necesaria renovación. El líder partidario debe ser un dirigente cercano a su pueblo.

Los partidos, a la vez, deben prestar atención a escenarios cambiantes. Su comunicación no puede ser analógica en tiempos digitales o unilaterales en períodos de fragmentación. Su agenda debe incluir los asuntos que movilizan a los grupos sociales y a distintas generaciones. Pero también deben anticipar los debates: el liderazgo requiere estar siempre un paso adelante y no correr a los fenómenos sociales o políticos desde atrás.

Un partido del S.XXI está llamado a crear condiciones de cooperación y trabajo asociado, lejos de las formas anquilosadas de conducción centralista. El ejercicio del poder es otro desafío para los partidos políticos.

Pero la actualización sólo será cosmética si no se pone el acento en cuestiones de fondo: proponer, debatir y ejecutar políticas que expresen las demandas de desarrollo político, económico y social y que encarnen los valores aceptados como propios por una comunidad.

En definitiva, teniendo en cuenta la relación de dependencia de nuestras patrias con los países hegemónicos, el nivel de transculturación que han generado estos países en nuestros pueblos, en la consolidación de la Neocolonialidad o neo-reparto de nuestros territorios, se hace imperioso que empecemos a trabajar organizada y estratégicamente en una agenda entre los distintos sectores de la comunidad civil de nuestro criollocontinente. No desde los niveles gubernamentales, por lo menos en una primera etapa, sino desde los distintos movimientos sociales, a lo que el Justicialismo llamó Organizaciones Libres del Pueblo, elaborando propuestas como:

1. OBSERVATORIO POLÍTICO INTERDISCIPLINARIO PARA LA UNIDAD HISPANOCONTINENTAL, será una institución multilateral y pluralista, con la misión de observar y buscar la unidad de concepción en nuestro continente, entre dirigentes políticos, sociales y sindicales que luzcan en su trayectoria la estrella polar de la decencia, pero que también entiendan que hay un solo camino para tran­sitar en conjunto, la unidad en la acción.

2. OBSERVATORIO SINDICAL HISPANOAMERICANO, con el objeto de estudiar y observar los problemas comunes a nuestras Centrales Obreras y elaborar un proyecto para crear una Central Obrera Unificada, en base a la concurrencia de intereses generales del sector representado.

3. OBSERVATORIO PENAL HISPANOAMERICANO, donde se unifiquen criterios y prácticas jurídicas, para la persecución y sanción de delitos como el contrabando, el comercio ilegal, la trata de personas y el narcotráfico.

4. OBSERVATORIO ALIMENTARIO INFANTO-JUVENIL, donde se desarrollen e instrumenten adecuadas políticas alimentarias, en la franja de 0 a 6 años. Considerando al alimento como factor elemental para el normal desarrollo psicofísico y por ende de promoción social.

5. OBSERVATORIO ECOSISTÉMICO HISPANOAMERICANO, se instrumentarán herramientas legales, jurídicas y prácticas, tendientes a diseñar, establecer y coordinar políticas y acciones conjuntas, en los campos de la investigación, prevención, protección y defensa de nuestro medio ambiente continental.

6. OBSERVATORIO PARA UN SISTEMA DE JUBILACIÓN ÚNICO, que permita el estudio y puesta en funcionamiento de un sistema jubilatorio único, teniendo en cuenta la situación de los trabajadores que han estado en un país y luego en otro, y que hubieran efectuado los aportes de ley, como el haber cumplido la edad exigida en todo el criollocontinente, con la posibilidad de poder elegir el país donde jubilarse.

7. CONSEJO CULTURAL INDOHISPANOLUSOAMERICANO, donde se trabaje en la creación de una corriente de interpretación propia, nuestra, desde la óptica sociológica, antropológica e historiográfica y sus posibles connotaciones en el devenir de los pueblos. También tendrán la misión de programar el necesario intercambio cultural, entre las distintas regiones del continente, y el armado de la currícula escolar del criollocontinente.

8. CONSEJO CRIOLLOCONTINENTAL PARA EL DESARROLLO TECNOLÓGICO, INDUSTRIAL Y PRODUCTIVO, contamos con todos los recursos naturales necesarios, el conocimiento técnico profesional de nuestros maestros o profesores y la habilidad e inteligencia de nuestros trabajadores, para iniciar un sostenido y fructífero proceso de desarrollo tecnológico, industrial y productivo autónomo y de punta. Estamos en condiciones de establecer que nos resta saber, para llegar adonde nos propusiéramos llegar.

9. CONSEJO DE INTEGRACIÓN Y PROTECCIÓN A LOS NIÑOS EN SITUACIÓN DE RIESGO, son muchos los niños reclutados por las bandas para-militares y la guerrilla como el narcotráfico, estos chicos merecen una oportunidad, por lo que debemos trabajar en conjunto para que puedan insertarse en sus comunidades o en otras de nuestro continente, implementando una adecuada política de salud, salvaguarda y promoción.

10. CONSEJO MILITAR CONTINENTAL, se trabajará sobre el concepto de Defensa geoestratégica, en procura de diseñar, coordinar y ejecutar, las necesarias herramientas jurídicas y legales, para crear las Fuerzas Armadas Conjuntas criollocontinental, con la misión de resguardar y proteger la Soberanía e Independencia Política y Económica de todos. La afrenta o agresión a cualquier país del continente, será considerada una afrenta o agresión al conjunto.

11. FORO FILOSÓFICO DEL CRIOLLISMO, para el desarrollo de un pensamiento filosófico, que no solamente vea al hombre como materia y espíritu, sino en su raíz con la tierra.

12. FORO PARA LA UNIDAD CRIOLLOCONTINENTAL con exclusión de ideologismos liberales y marxistas, construida desde nuestro pasado cultural e histórico, que se conformará con pensadores que propugnan y alimentan con sus aportes, el campo ideológico estratégico de nuestra TERCERA POSICIÓN.

Debemos recuperar la iniciativa que tuvimos hace siete décadas como pioneros de una nueva mentalidad criollocontinental. Con tal propósito tenemos que transformar nuestro estado de conciencia en acción deliberada. “La historia es un incesante volver a empezar”, decía Tucídides.

Construir, a partir de hoy mismo, un gran espacio geopolítico continentalista, consensuado y equilibrado. No solamente un mercado común o un régimen de acuerdos arancelarios. No se trata de una tarea a realizar entre gobiernos. Mientras la integración esté limitada a la acción institucional, nada ocurrirá que sea trascendente y definitivo. Como tarea estatal, ya es bastante que un párrafo de la declaración de Cuzco -que funda en 2004 la unión de naciones suramericanas- diga: “La convicción de que el acceso a mejores niveles de vida de sus pueblos y la promoción del desarrollo económico, no puede reducirse sólo a políticas de crecimiento sostenido de la economía, sino a comprender también estrategias que, junto con una conciencia ambiental responsable y el reconocimiento de asimetrías en el desarrollo de sus países, aseguren una más justa y equitativa distribución del ingreso, el acceso a la educación, la cohesión y la inclusión social, así como la preservación del medio ambiente y la promoción del desarrollo sostenible. En este contexto, el desarrollo de las regiones interiores del espacio suramericano contribuirá a profundizar el proyecto comunitario, así como a mejorar la calidad de vida de estas zonas que se encuentran entre las de menor desarrollo relativo”. Pero nunca será suficiente con la exclusiva acción de los gobiernos y sus estados; además hay que convertir a la integración en una ola colectiva, comprometiendo a las comunidades, a las ciudades, a los pueblos y a los jóvenes. Ya lo reclamaba Perón hace más de sesenta años. Poco podrán hacer los gobiernos y los estados mientras no se suelden los lazos culturales y espirituales entre los pueblos. Por el contrario, en la medida en que los pueblos se comprometan con la unidad criollocontinental, el proceso institucional se acelerará de inmediato en forma geométrica.

Los dirigentes de mañana hoy están estudiando en los colegios y las universidades. Hay que aprovechar la edad en que la personalidad se forma y se definen las vocaciones. Hay que aprovechar la edad de los amores, que es también la edad del heroísmo y de los sacrificios. Así se construyó realmente la unidad europea, entrelazando amoríos juveniles, mucho más que en los despachos comunitarios de Bruselas. Un accesible campamento anual estudiantil de la región, con la organización de actividades deportivas, culturales, políticas, musicales, solidarias, académicas, religiosas, etcétera, haría más por la unión continental que cien reuniones cumbre de presidentes y mil protocolos firmados entre cancillerías. El proceso de integración de los gobiernos avanza en forma inexorable y continua, pero lo que le puede dar mayor impulso, y sobre todo sentido, amplitud y contenido, es la acción de los pueblos. Para eso se requieren cuadros políticos y sociales, una nueva generación de predicadores que asuma la conducción del destino del Continentalismo.

¿No formamos parte, acaso, de una misma nación mutilada, con veinte provincias a la deriva, erigidas en estados más o menos soberanos? El subdesarrollimo no posee un carácter puramente económico o productivo. Reviste un sentido intensamente histórico. Es el fruto de la fragmentación. Existe una cuestión nacional sin resolver. El criollocontinente no está dividido porque es subdesarrollada, sino que es subdesarrollado porque está dividido. La nación hispanocriolla, creada en realidad por el imperio español, se convirtió en un archipiélago político, en una polvareda confusa de islas múltiples, como bien nos refiere el escritor argentino Alejandro Pandra, ob.cit.

Somos un gran pueblo, con las mismas raíces hispanistas, la misma religión y raíz lingüística, un mismo pasado histórico, los mismos hábitos y costumbres, los mismos gustos en comidas y en vestimentas, las mismas pasiones por el deporte, por nuestros escritores, por nuestra música y músicos, los mismos sueños, el mismo amor e ideales…y enfrentamos a los mismos enemigos. ¿Qué nos impide construir un destino en común?

La crisis de la conciencia europea tiene solamente dos salidas: la decadencia de Europa provocada por el alejamiento de su propio sentido racional de la vida, la caída en hostilidad hacia el espíritu y la barbarie, o bien el renacimiento de Europa merced al espíritu de la Filosofa y mediante un heroísmo de la razón capaz de triunfar definitivamente sobre el naturalismo. El mayor peligro de Europa es el cansancio. Luchemos contra este peligro de peligros como buenos europeos, con la valentía que no se arredra ni ante una lucha infinita, y, entonces, del incendio destructor de la incredulidad, del fuego que consume toda esperanza en la misión humanitaria de Occidente, de la cenizas del gran cansancio resucitará el ave fénix de una nueva interioridad de vida y una nueva espiritualidad, como prenda de un futuro humano grande y lejano: pues sólo el espíritu es inmortal»

Ramiro de Maeztu.

Por este motivo nosotros debemos comenzar a pensar ya en grande. Ese juego de enanos que se ha dado en muchas oportunidades, tenemos que abandonarlo. Hay que pensar señores, en que ya el mundo y sobre todo, los grandes países están pensando en que esta evolución que nosotros hemos presenciado, va a desembocar, quizás antes que comience el siglo XXI en una Organización Universalista que remplace al continentalismo actual. Y en esa organización se llegara a establecer un sistema de poder en que cada país tendrá sus obligaciones, vigiladas por los demás y obligado a cumplirlas aunque no quiera, porque es la única manera en que la humanidad podrá salvar su destino. Es así que nosotros debemos comenzar a pensar y debemos comenzar a pensar también, que ese universalismo ha de estar organizado por alguien y que si nosotros no nos disponemos a intervenir en la organización de ese internacionalismo, todos nuestros años de lucha por liberarnos serán en vano, porque las decisiones que tomen lo harán en su provecho y no en el nuestro…”

Juan D. Perón


[1] En “La Defensa del Espíritu y de la Hispanidad”, Ramiro de Maetzu, 1931.

[2] “Origen y destino de la Patria”, Alejandro Pandra, 2013.

[3]“…Como usted me dice de la clase media es atinado y oportuno. El fenómeno que se produce en América Latina es el de una clase media con más sentido clasista que el proletariadoLos obreros tienen más claramente fijado el concepto de la integración nacional y de la necesidad de presentar un frente unido al adversario común. Las clases medias en cambio, tienen extraordinaria tendencia a concentrar su espíritu combatiendo en antagonismos internos y artificiales a menudo creados y siempre alentados por la propaganda imperialista. Es evidente que sectores cuya suerte está unida indisolublemente a la clase trabajadora tiene su vista puesta sin embargo en la oligarquía, que por su interrelación con el imperialismo esta marginada de los anhelos y las necesidades nacionales.

Las causas de este contrasentido son numerosas, y han sido analizadas por algunos escritores que siguen los asuntos del país. Pero entre esas causas ocupa un lugar preponderante la propaganda de la “intelligentzia”. Usted es uno de los intelectuales Argentinos que siempre vio claro, y denunció al enemigo real, dando su ubicación y detallando los disfraces que adopta para predicar la desintegración del país. El peronismo fue el primer movimiento político-social que entabló la lucha en los verdaderos términos del conflicto. Nuestro antiimperialismo fue práctico y efectivo, adecuado a la realidad y no a declamaciones teóricas. Eso que el pueblo sabía, después del 16 de septiembre de 1955 lo comprendieron algunos intelectuales que ahora buscan sumarse a la corriente nacional y popular en la que siempre estuvo enrolado…” Carta del Gral. Juan D. Perón a Raúl Scalabrini Ortiz, marzo de 1958.

[4]En “El pensamiento popular e indígena en América”, 1977.

Publicado en Comunidad Organizada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.