BANCA 15, ELECCIÓN DELEGADO MUNICIPAL, GRAL. ALVARADO 2005

SEÑOR PRESIDENTE DEL CONCEJO DELIBERANTE DE GRAL. ALVARADO, SRES. CONCEJALES, CONVECINOS:

 

Como ciudadanos de Cte. N. Otamendi, hemos presentado, el día 16 de mayo del corriente año, un Proyecto de Ordenanza para la Elección del Delegado por voto popular.

En la actualidad, el Delegado es un simple auxiliar del Intendente Municipal, nombrado directamente por el Ejecutivo local. Condición propia, creemos y estamos seguros de ello, de épocas medievales, donde el Señor feudal mandaba a su hidalgo, para que ejerciera su autoridad en las villas o pueblos que comprendían su territorio.

Si observamos la procedencia del Reglamento Orgánico de las Municipalidades, veremos que proviene de un Dto.- Ley 6769/58 -, producto de una dictadura que derrocó a un gobierno democrático.

De una dictadura cívico-militar, o debiera decir, de una sempiterna oligarquía latifundista temerosa de la voz del pueblo, de la soberanía popular, a la que debe contener, controlar, dirigir. Y qué mejor que configurar su propio orden de poder, donde los hombres quedan sometidos a la voluntad de quien dispone la centralidad del poder económico. El presidente alinea a sus gobernadores con la coparticipación federal; el gobernador enfila a los intendentes con el presupuesto, porque nuestros municipios son autárquicos y no autónomos; y el Intendente, puede mandar a su casa al delegado. Y el poder económico, logra disponer de todos, condicionando decisivamente al poder político.

Y la democracia? Tan sólo parece ser un ejercicio bienal y dominguero, materializado en colocar un sobre en una caja de cartón. Ahí termina nuestro compromiso con la civilidad, porque nos educaron de esa manera, caballeros!

A pesar de los avances democráticos logrados, el ejercicio del poder sigue caracterizado por la excesiva retórica autoritaria y por su vocación centralista. En nuestro caso, esta centralización ha tenido como objetivo el vasallaje de nuestros municipios, probado con la asfixia económica a que los somete el Ejecutivo Provincial, cuando éstos no responden a su misma uniformidad política.

De esta suerte, el poder decisional municipal es muy limitado. La ausencia de una administración descentralizada por parte de la gobernación bonaerense; la falta de un proyecto provincial de desarrollo, como el divorcio de la política local con su comunidad llevan a profundizar, aún más, la crisis del régimen municipal vigente.

Contra esta cruda realidad, estamos convencidos que, el impulso a una real descentralización política, junto a una apropiada participación ciudadana, formarán la herramienta más eficaz para reducir la pobreza, la desigualdad, la incultura y el atraso; integrando a los actores locales al desarrollo de sus ciudades en un marco de responsabilidad compartida, junto a su Municipio.

La descentralización, es un proceso esencialmente político, como de convicciones políticas, que implica una transformación y redistribución del poder político, creando condiciones nuevas para la relación entre el Gobierno y el estado llano.

Sólo así se puede construir una nueva visión de comunidad organizada, desde lo local, basada en la participación democrática de la ciudadanía.

Por consiguiente, nuestro Proyecto se orienta en esa dirección: allanar el poder, abrir nuevos espacios, que no quiere decir restarle ejercicio de autoridad al Intendente. Significa que, el Delegado, traslade la voz de su pueblo al despacho del Intendente; en forma organizada, seria, con demandas más reales y atendibles, que lleven a decisiones políticas efectivas y legítimas; haciendo más vigorosa la gestión estatal, por llegar a donde ésta no llega o no sabe.

Seguramente, el Sr. Intendente, comprenda lo expresado; por las vivencias en su participación en la II Cumbre Iberoamericana para la Descentralización del Estado y el Desarrollo Local, realizado este año en El Salvador, acordando aprobar políticas para promover la participación ciudadana, la transparencia en la gestión pública y la creación de espacios y mecanismos de deliberación local.

En la Provincia de Bs. As. también tuvimos, en el 2001, unas jornadas sobre políticas publicas para Modernizar el Estado, a través de la Reforma Política. Llevadas adelante por el Sr. Gobernador, Felipe Solá. Estableciendo la agenda de gobierno, que incluía temas como: la autonomía municipal y su constitucionalidad; la descentralización de competencias; la descentralización hacia adentro de los municipios en favor de las localidades; la reforma de la Ley Orgánica Municipal.

Pasaron ya cuatro años de aquellas jornadas! Caballeros, es tiempo de exhibir coherencia entre la proclama y la acción. Tenemos ese derecho como ciudadanos.

Señores Concejales, no busquen antecedentes o referencias en los Municipios vecinos de nuestra provincia, para conocer el tratamiento que le han dado a Proyectos de similar naturaleza. Ya que se trata de cumplir con una promesa. Con una carta – compromiso firmada entre el Sr. Intendente y nuestra comunidad, allá por agosto del 2003. La cual, en su segundo párrafo, se comprometía a llevar adelante la descentralización administrativa, y nada mejor que un Delegado elegido por los propios Otamendinos, decía en ella.

Señor Intendente: “las reivindicaciones, como las revoluciones, no se proclaman, se cumplen sencillamente… porque entienda que mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar«.

La descentralización política municipal es la instancia clave al bienestar futuro, por ello se constituye en una herramienta que debe utilizarse con sensibilidad, con rigor, con honestidad, con amplitud; y, parafraseando al General Perón con su sentido visionario de los tiempos, diré: “en la época del universalismo, la patria y el Municipio son nuestro hogar”. Y daremos comienzo sí a una nueva política, más inclusiva y de mayor alcance, que ponga en primer orden el desarrollo humano de los municipios con libertad, justicia social y dignidad.

En definitiva, la Política, no debe limitar la representación y hacer pasar las definiciones por cuestiones personales. La acción política ha de ser para amalgamar un pueblo, jamás para separarlo, disociarlo o contribuir a su propia destrucción interna. La misión de la política es dar una cultura cívica al pueblo, y jamás la de entronizar, como sistema, un caciquismo político. La política es libertad de elección, cuando uno no instrumenta opciones de participación y prima el personalismo, el que lo hace busca más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. No trabajan por una doctrina ni les interesa el ideal. La doctrina y el ideal son ellos.

Por ello, reclamamos, junto a las voces de las viejas generaciones como de las nuevas, que nos den el derecho de elegir a nuestro delegado por voto popular. Y de esta manera, Ud., Sr. Intendente, podrá mirarnos a los ojos, y nosotros sabremos que Ud. ha hablado con la Verdad, cuando se obligó con aquella carta-compromiso.

Muchas gracias!

 

PROYECTO ORDENANZA ELECCIÓN DEL DELEGADO MUNICIPAL

Comandante N. Otamendi, mayo 19 del 2005.

SEÑOR PRESIDENTE DEL

HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE.

DR. FERNANDO BISCIOTTI.-

S__________/____________D.-

VISTO:

La forma actual por la que se designa el DELEGADO del Intendente del Partido de Gral. Alvarado para la CIUDAD DE CTE. N. OTAMENDI, acorde los artículos: 38 de la Constitución Nacional; 190, 191 Secc. Séptima, 210 y 211 Secc. Décima de la Constitución Provincial; 178 inc.1 y 181 inc. 1 y 2 de la Ley Orgánica de las Municipalidades Decreto-Ley 6769/58.

Esta Delegación Municipal conforma el Municipio-Partido de General Alvarado junto a los pueblos de Mechongué y Mar del Sud y la, denominada cabecera del partido, ciudad de Miramar, residiendo en ésta el Sr. Intendente elegido democráticamente por los ciudadanos de dicho Municipio. En los núcleos de población restante funciona una delegación municipal, cuyo titular – el Delegado Municipal – es nombrado directamente por el Departamento Ejecutivo.

Dicha forma de designación acrecienta aún más el centralismo político y genera un impedimento en las localidades que, sin ser cabecera de partido, sienten la necesidad de querer desempeñar un papel proactivo en su propio desarrollo local, resultando constructivo y legítimo convocar al electorado de la ciudad de Cte. N. Otamendi para que designe, a través el sagrado voto popular, a su Delegado Municipal

La presente situación de desarmonía exige que se adopte un nuevo sistema que permita el real acceso a una democracia participativa, reafirmando lo dispuesto por nuestra Constitución Nacional en su artículo primero.

FUNDAMENTOS:

.- Que debemos procurar el resguardo del artículo 123 de la Constitución Nacional, reformada en 1994, en el cual se consagra la Autonomía Municipal al establecer que: “Cada provincia dicta su propia constitución, conforme a lo dispuesto por el artículo 5º, asegurando la autonomía municipal y reglando su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero”.

.- Que como afirmara uno de nuestros mejores escritores de la Generación del ’37, Esteban Echeverría, al decir “queríamos que el pueblo pensase y obrase por sí, que se acostumbrase poco a poco a vivir colectivamente, a tomar parte en los intereses de su localidad, comunes a todos, que palpase allí las ventajas del orden, de la paz, del trabajo común; encaminarlo a un fin común. Queríamos formarle en el partido, una patria en pequeño…concebíamos, por esto, en la futura organización, la necesidad de descentralizarlo todo…”.

.- Que no puede haber mayores argumentos de quien se oponga a una propuesta de esta naturaleza; ya próximo a cumplirse veintidós años de democracia vigente, ha pasado más que tiempo suficiente como para que las comunidades puedan elegir a sus propios Delegados Municipales. Si bien su designación es legal, no tiene la legitimidad que le daría estar respaldado por el voto de sus vecinos.

.- Que las realidades sociales, culturales y económicas de los distintos núcleos urbanos que componen el Municipio-Partido de General Alvarado, requieren la aplicación de políticas especificas para cada sector, en procura de la mejor defensa y un óptimo uso de los recursos económicos del erario público. Sin permitirnos desconocer las desemejanzas existentes en cada una de las ciudades que integran nuestro Municipio: Miramar, centro neurálgico político-administrativo, que junto a Mar del Sud, conforman una zona naturalmente turística; Cte. N. Otamendi y Mechongué constituyen un cordón agrícola-ganadero de gran importancia tanto local como macro-regional. Se debe resaltar, también, la diversidad espacial y social entre los distintos segmentos barriales de la localidad de Otamendi.

.- Que la elección popular del Delegado Municipal representa la posibilidad de que los ciudadanos ya no se limiten a votar y a delegar responsabilidades en sus representantes, sino que, incluso, puedan intervenir directa y activamente en el diseño de las políticas fundamentales de su localidad. Es la llave mediante la cual se democratiza la actividad política y se pone la gestión pública al servicio de la gente.  Los vecinos pasan a conformar un nuevo centro de interés que participa directamente en el consenso de fórmulas más justas de distribución de decisiones de poder. A medida que la ciudad se apropia de esta herramienta, crecen los niveles de participación y compromiso y los resultados son cada vez más eficaces y eficientes.

.- Que debemos trasladar e imitar el avanzado criterio político de los Municipios de Luján, Junín, La Plata, Laprida, Trenque Lauquen, La Matanza y de la ciudad vecina de Mar del Plata Que han marcando pautas en el desarrollo de sus instituciones políticas, incorporando en la Administración Pública metodologías de gestión avanzada, con altísimo grado de participación de los vecinos en las decisiones de gobierno.

.- Que la Constitución de la Provincia establece en su Art. 211, que en la Ley Orgánica de las Municipalidades se deberá contemplar la posibilidad de que los Municipios accedan a los institutos de la Democracia Semidirecta, estando prevista en dicha norma la consulta popular para todo asunto de especial trascendencia (Art. 67). Que si bien no ha sido dictada la ley reglamentaria que contemple dicha posibilidad, tampoco existe impedimento jurídico alguno para la concreción material de la elección del Delegado Municipal, como queda demostrado en los casos anteriormente citados.

.- Que es necesario recuperar el tiempo perdido, otorgando a los ciudadanos la posibilidad de ser partícipes del desarrollo de su Ciudad en este nuevo milenio, en que el sistema de Régimen Municipal ha entrado en crisis (Ver Anexo). La facultad de elegir a su propio delegado, es una herramientas que servirá de base para establecer los cimientos sobre los cuales construir una visión de comunidad organizada, y es condición sine que non para la instauración y ejercicio futuro de una verdadera autonomía municipal, como lo demanda nuestra Constitución Nacional.

.-  Que es necesario, hoy como nunca, se incorporen los hombres y mujeres más representativos de cada pueblo, como lo fue lo clásico en la época inicial del Municipio Argentino, que con una voz fresca y distinta a las conferidas a las autoridades municipales, aporten una visión enérgicamente local sobre las necesidades más acuciantes por las que atraviesan nuestros pueblos, como consecuencia de los profundos cambios que  produce esta nueva “Era de la Globalización”, y, que de algún modo y en algunos aspectos, comencemos a recomponer el evidentemente deteriorado sistema de vida individual, familiar, social y político por el que estamos pasando.

.- Que es una forma de demostrar que la tan mencionada reforma política se puede llevar a cabo desde abajo hacia arriba y que las comunidades también pueden ser protagonistas, con responsabilidad y seriedad, de las transformaciones que se manifiesten llevar adelante.

En definitiva, se deben promover los procesos de participación, lo que despierta y alienta, de hecho, el interés ciudadano por la actividad política, en cuanto hace tomar conciencia de las responsabilidades que implica el vivir en sociedad, con las cargas y deberes que ello supone.

A tal fin, se deben instrumentalizar los mecanismos necesarios para estimularla – de manera legitima – en el ámbito local, en todos los ámbitos en donde puedan darse interrelaciones a escala humana. En otras palabras, de lo que se trata es aplicar el principio metódico \ pedagógico de la cercanía vital, en que las acciones deben realizarse en el lugar más cercano a donde está la gente o, lo que es lo mismo, en espacios en donde el individuo pueda participar en la definición de la situación-problema mediante una “diagnosis” participativa, y luego intervenir activamente en la programación de actividades, en la aplicación de las decisiones adoptadas y en la evaluación de los resultados.

Para esto, hace falta decisión política y lucidez para aprehender la nueva lógica de los acontecimientos, para que nuestros gobernantes asuman la responsabilidad de apropiarse del desafío de erigirse en artífices de la construcción del propio crecimiento y desarrollo de sus comunidades.

Por ello, los municipios deben empezar a desempeñar su papel como actores del rediseño de las economías locales enel marco de la integración globalizadora. Esto implica favorecer una ambiciosa estrategia de descentralización que aliente el surgimiento de nuevos polos productivos, interconectados e independientes de los centros tradicionales de poder económico y político.

El Estado debe dejar de lado su rol característico de generador y proveedor de subsidios y asignador de recursos, interviniendo sobre el mercado. Debe reforzar y aún acrecentar su función de “facilitador” de las actividades de la sociedad civil, garantizando reglas de juego claras y coherentes y un sistema institucional estable, que canalice las acciones colectivas orientadas al desarrollo local y regional.

Toda persona, por el hecho de vivir en sociedad y ser ciudadano, está inserta en un entramado político social en el que desarrolla su vida cotidiana. Esta circunstancia hace que: primero, comprendamos que nuestra sociedad está formado por ciudadanos y no por súbditos, que deben decidir por líneas de pensamientos que posibilite mejorar su calidad de vida; y segundo, entender que absolutamente nadie es a-político, aunque pretenda ser indiferente en su intención política. Como nos recuerda Bertold Brecht, cuando el ciudadano se desentiende de la política, puede llagar un momento en que sea tarde para rectificar. El Hombre, como hace veinticinco siglos lo señalo Aristóteles, sigue siendo un zóon politikón.

En definitiva, el gran desafío reside en consolidar un sistema político vigorosamente federalista, basado en una comunidad dinámica, capaz de procesar la complejidad social tendiendo un puente de participación  y confianza entre el vértigo de los cambios permanentes y la apuesta al futuro, en la que necesitan apoyarse tanto la esperanza de los ciudadanos como el cálculo de los inversores y los mercados.

Por todo ello, los abajo firmantes, que siendo hijos dilectos de esta Ciudad, y que sabiendo de su pasado de progreso y desarrollo, de trabajo y felicidad de su gente y el cual hoy parece un vago recuerdo, y sin buscar responsabilidades, tan sólo querer mirar hacia el futuro, creemos necesario, urgente e inexcusable que el Poder Ejecutivo Municipal junto al Honorable Concejo Deliberante del Municipio-Partido de General Alvarado, aprueben y sancionen la presente ORDENANZA DE ELECCION DEL DELEGADO MUNICIPAL, para la ciudad de Comandante Nicanor Otamendi.         

ORDENANZA

Artículo 1º.- La designación del Delegado del Intendente del Partido de General Alvarado para la Delegación de Cte. N. Otamendi se realizará por elección directa, a simple pluralidad de sufragios por los ciudadanos nativos y extranjeros, mayores de dieciocho (18) años de edad, debidamente empadronados y con domicilio legal en la jurisdicción de la respectiva ciudad.

Los extranjeros que deseen participar en dicha elección deberán inscribirse en un padrón especialmente habilitado a tal efecto.

Artículo 2º.- El resultado que arroje el comicio tendrá carácter vinculante para las Autoridades del Gobierno Municipal, debiendo proceder a la designación de la persona electa, con el cargo de Delegado Municipal de la ciudad por la que fue elegido.

Artículo 3º.- El Delegado durará en sus funciones tres (3) años y cesará en ella en el mismo día que expire el período legal, sin que evento alguno pueda motivar su prórroga. Podrán ser electos solamente por un (1) período más y su elección no podrá coincidir con la de Intendente y/o Concejales, ni con otras de carácter provincial o nacional.

Artículo 4º.- Son requisitos para ocupar el cargo de Delegado Municipal:

I.- Ser ciudadano mayor de veinticinco (25) años.

II.- Saber leer y escribir.

III.- Haber nacido en la localidad en la que se presenta, con domicilio legal en la misma; o ser vecino del distrito por el cual es elegido, con tres (3) años de domicilio anterior a la elección.

IV.- Para el supuesto de ser persona extranjera, deberá tener seis (6) años de domicilio anterior a la elección y estar inscripto en el registro especial.

V.- Pertenecer a cualquiera de los Partidos Políticos con representación política en el Concejo Deliberante del Municipio. Sólo podrá hacerlo una persona o afiliado por partido político

VI.- Ser ciudadano independiente u otra persona que demuestre inequívoca y fehacientemente haber dejado de pertenecer al Partido o Agrupación política al que era afiliado, contando con la adhesión a la candidatura en forma certificada del 3,00% del padrón electoral actualizado de la Ciudad de Cte. N. Otamendi.

VII.- Y, no incurrir en algunas de las inhabilidades establecidas en el Art. 6, como de las incompatibilidades del Art. 7 de la Ley Orgánica de las Municipalidades Decreto-Ley 6769/58.

Artículo 5º.-  A los fines de intervenir y regular toda la actuación en dicho acto eleccionario, créase la Junta Electoral Municipal. Se compondrá por el Secretario de Gobierno Municipal y un (1) representante de cada Bloque político con representación en el Honorable Concejo Deliberante. La misma entrará en función inmediatamente después de promulgada la presente Ordenanza.

Artículo 6º.- Serán funciones de la Junta Electoral Municipal:

I.- Elaborar el Reglamento electoral, que será sometido para su aprobación al Honorable Concejo Deliberante.

II.- Confeccionar el padrón electoral respectivo, en coordinación con la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad y la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires, estableciendo los mecanismos necesarios para adecuar la conformación de dicho padrón (masculino y femenino) conforme a la población de la ciudad de Cte. N. Otamendi.

III.- Atender todo lo relacionado con el acto eleccionario: preparación, fiscalización y escrutinio, provisorio y definitivo.

IV.- Finalizará y cesará en sus funciones siete (7) días hábiles de extinguido el comicio electoral. En dicho tiempo recepcionará todas las reservas, denuncias y objeciones que se pudieran hacer de dicho acto comicial.

Artículo 7º.- La Secretaría de Gobierno de la Municipalidad de General Alvarado atenderá todas las cuestiones de estructura y económicas necesarios para el acto eleccionario.

Artículo 8º.- Las erogaciones que demande la realización del ejercicio electoral en todo lo que se relacione con la  elección del Delegado Municipal, deberán ser incluida en el presupuesto de cada año de su celebración. Debiendo preverse dicha reserva para la realización de la primera elección para el año 2006.

Artículo 9º.- Son deberes del Delegado Municipal:

I.- Elaborar un presupuesto-vecinal estimando la ordenación y distribución de los recursos económicos en relación con los gastos a realizarse en el presente año, en lo referente a inversiones en obras, salud, educación, cultura y deportes en el ámbito territorial correspondiente a la jurisdicción de la ciudad de Cte. N. Otamendi.

I.- bis.- Este Presupuesto Vecinal formará parte del presupuesto general del Municipio, debiendo ser presentado y/o requerido en tiempo oportuno ante el Departamento Ejecutivo, para establecer la escala de prioridades en lo relativo a la adjudicación de las partidas presupuestarias destinadas a la ciudad antedicha.

Si no se presentara, el Presupuesto seguirá lo dispuesto por la Ley Orgánica de las Municipalidades.

II.- Vigilar la ejecución de ese presupuesto en lo relativo al cumplimiento de las pautas previstas en su confección original.

III.- Formular opiniones, diagnósticos, proyectos, planes y programas relacionados con la utilización de espacios, radicación de construcciones, viviendas, comercios, industrias y todo aquello que hace al desarrollo local, atento a parámetros de preservación urbana y ambiental deseados.

IV.- Promover la conservación y la mantención del patrimonio y espacios públicos de la ciudad.

V.- Evaluar las demandas y necesidades sociales participando en la formulación de programas, priorizando de acuerdo a su importancia o urgencia; recopilar y canalizar las iniciativas y demandas de los vecinos. Aportando propuestos para adecuar los programas generales a las particularidades de cada sector o zona de la ciudad de Otamendi.

VI.- Exigir que se expidan órdenes para practicar inspecciones a establecimientos y/o locales privados o públicos, cuando contravengan disposiciones de seguridad, higiene o disposiciones normativas.

VII.- Promover concursos, torneos, certámenes, encuentros y campañas tendientes a alcanzar nuevas metas de desarrollo humano y social de la comunidad.

VIII.- Demás funciones delegadas por el Sr. Intendente, por resolución expresa, según lo dispuesto por el Art. 181 e inciso de la Ley Orgánica de Municipalidades.

Artículo 10º.- El Delegado Municipal no cumple funciones administrativas, ni realiza pagos ni contrataciones, las cuales se mantienen dentro de lo establecido en la Ley Orgánica de las Municipalidades, sino que su naturaleza está dada en ser un auxiliar del Intendente, para determinar las prioridades en la inversión de los fondos públicos asignados y el control del cumplimiento del poder político de las autoridades establecidas.

Por los actos jurídicos que no estén constituidos según la competencia establecida al Delegado Municipal, se regirán por lo dispuesto en el Art. 240, 241 y 242 del presente Decreto-Ley 6769/58.

Artículo 11º.-  Los haberes con los que contará el Delegado Municipal serán equivalentes a los de los Señores Concejales del Municipio de General Alvarado, los que provendrán del presupuesto destinado al Poder Ejecutivo Municipal.

Artículo 12º.- La remoción del cargo de Delegado Municipal se regirá por los artículos 248 a 253 de la Ley Orgánica de las Municipalidades; en tal caso la Delegación será intervenida por decisión de la mitad más uno del total del cuerpo de ediles del Concejo Deliberante, y/o en su defecto por intervención del Poder Ejecutivo Municipal, cursando notificación inmediata a todos los concejales de la comuna. Nombrándose una reemplazante, por elección del Intendente y el Presidente del Cuerpo Deliberante, hasta tanto se llame a nuevas elecciones, en un plazo no menor a sesenta (60) días y no mayor de los ciento veinte (120) días, plazos a contar desde el mismo día en que se remueva al Delegado.

Artículo 13º.- La primera elección de Delegado Municipal, para la ciudad de Comandante Nicanor Otamendi del Municipio-Partido de General Alvarado, se llevará a cabo en el primer cuatrimestre del año 2006.

Artículo 14º.- Derógase toda reglamentación que se oponga a la presente.

Artículo 15º.- De forma.-

ANEXO

LA CRISIS DEL MUNICIPALISMO.

Los rasgos salientes de la situación que padecen los Municipios bonaerenses pueden sintetizarse en una serie de puntos básicos:

1.- Debilidad Institucional. El Estado Municipal que hoy funciona en la Provincia de Bs.As. mantiene todas las características de “hermana menor” de la Nación y de la Provincia, reducida su actuación a tareas de escasa importancia para sus vecinos. Sus objetivos se limitan a mantener limpias las calles, que funcione regularmente el servicio de recolección de residuos o que se cumplan las normas de tránsito urbano y estacionamiento, como el de alumbrado público. Esta caracterización – que no tiene nada de exagerado – describe una organización de mera administración de servicios cada vez más elementales.

  El proceso de centralización política, en nuestro país, tiene una doble efecto: la Nación absorbió competencias de las Provincias y éstas a su vez de los Municipios, concretando un claro proceso de “desmunicipalización” que llevó a un verdadero vaciamiento por pérdida de competencias y atribuciones, ejercidas originariamente por el gobierno comunal.

2.- Incipiente Construcción Social del Ámbito Municipal. Existe una ausencia conceptual y práctica del ámbito municipal en la conciencia y en la vida de los bonaerenses. 

  En países desarrollados, el municipio es el ámbito real de convivencia cotidiana, y es también el ámbito práctico de participación ciudadana. En consecuencia, los distritos administrativos descentralizados y autónomos asumen responsabilidad por la identificación y la solución de una gran cantidad de problemas en la vida diaria del vecino. El empleo, la educación, la actividad cultural, el deporte, la seguridad pública y la infraestructura y prestación privada o pública de servicios son asuntos que se plantean y se resuelven a nivel puramente local.

  La Prov. de Bs.As. sólo tiene instituciones provinciales que proyectan decisiones para todo el común del territorio bonaerense. En esta situación, los gobiernos municipales se desentienden de los problemas y ni siquiera se proponen tener políticas, planes e instituciones municipales para enfrentar los problemas sociales. Generalmente argumentan falta de recursos económicos, pero la verdad es que el problema es mucho más profundo porque a nuestra sociedad le falta todavía emprender la construcción conceptual, institucional, jurídica, política y social de lo “municipal”. 

  En nuestra geografía bonaerense, no existe siquiera una noción, realmente afianzada en la cultura política y en la organización social, de que la calidad de la vida de los ciudadanos se juega en una medida muy importante en el ámbito municipal; esta deficiencia tiene muchas implicaciones.

3.- Falta de Participación Pública. la población tiene un único canal de participación en la gestión comunal, y es absolutamente formal: sólo cuando se deben elegir Intendentes o Concejales el ciudadano es convocado y puede sentirse protagonista y gestor del destino común; pero de allí en más estará al margen de todo lo que esos funcionarios municipales hagan o dejen de hacer.

El Municipio es por esencia “relación de vecindad”, es el ámbito político y administrativo más inmediato al ciudadano, en el cual éste puede participar y formar parte de una manera más plena. Hoy, no existen actualmente canales de participación política, ni tampoco los hay para la participación social, que se podría gestar, p. ej. para la ejecución de obras menores o de servicios a través de la implementación de un presupuesto participativo, etc.), sociedades de fomento, entidades culturales y profesionales, etc.

Por diversas razones el Municipio muestra hoy incapacidad e ineptitud para satisfacer los requerimientos de la comunidad local. Por eso se resiente la relación con el vecino y éste lo percibe como algo ajeno, lejano a él.

4.- Burocratización. A lo anterior se le agrega que los Municipios – especialmente los grandes – se han y van burocratizando, originando una estructura administrativa costosa que recae sobre la comunidad, la cual debe pagar altas tasas por servicios insuficientes e ineficientes.

Ya es algo común  observar – particularmente en el área del Gran Bs.As. presupuestos municipales que se agotan en el pago de los salarios (los cuales, pese a su incidencia presupuestaria, resultan de pobrísimo nivel) de sus agentes y funcionarios. Tal es el grado de deformación, que la organización se consume a sí misma: estructuras inadecuadas y excesivas, procesos y sistemas irracionales, tecnología desactualizada, son caracteres comunes a las diversas entidades comunales bonaerenses. De ahí la urgencia de la reformulación.

5.- Falta de Recursos Propios. En la medida que los Municipios reciben de la Provincia gran parte de sus recursos, es obvio que carecen del sustento económico necesario para desarrollar ampliamente – y en forma eficiente – sus posibilidades.

No escapa a esto tampoco el proceso en ciertas ocasiones llevado a cabo, y que aunque en algún modo inverso al anterior, termina también por afectar los escasos recursos comunales: se ha producido a veces la transferencia de servicios a las órbitas locales, de parte de la Nación o la Prov., pero sin asegurar los fondos necesarios para su funcionamiento, o sin siquiera preverlos.

6.- Proyectos Políticos que Escapan a la Realidad Comunal. Al analizar las diversas ofertas políticas que se revelan como alternativas por los distintos actores partidistas, está presente en ellos un mismo discurso: la política entendida como herramienta para el desarrollo de la economía. Vinculados a la clásica postura teórica de ignorar los factores no económicos, fundados en que no son mensurables y justipreciados por el análisis económico. Esto determina a que sus técnicos profeticen que los pueblos se “ajustan” psicológica, social, cultural y políticamente a urgidos cambios estructurales, a medida que se producen. Sin el soporte de una información adecuada y sin confrontación empírica, derivadas de especulaciones parciales.

Al mismo tiempo, un proyecto político que se enfoca desde aquella óptica economicista, no logra advertir que lo calculado como “obstáculos sociales” al desarrollo son conductas profundamente arraigadas en los hábitos y costumbres de los individuos de una comunidad, enmarcadas en institucionalizadas prácticas sociales, y que integran sistemas de valores con los que se decide que unas cosas son buenas y otras malas, algunas mas importantes y otras menos; y por sí valoradas al tiempo de construir la preferencia política por parte del elector que, en definitiva, determinará el éxito o el fracaso de la oferta electoral. 

En definitiva, todo proyecto debe elaborarse desde el sustento de un activo protagonismo de la sociedad civil, que contribuya auténtica y efectivamente a un proceso de desarrollo integral y armónico, atendiendo fundamentalmente a ciertos aspectos extra-económicos, en particular psico-sociales, que intervienen en la promoción de actividades, aspiraciones y deseos en las tomas de decisiones, promoviendo experiencias de aprendizajes con significado social. 

La importancia de la acción política es poder contribuir a la puesta en escena de un entramado psicológico para que la misma comunidad emprenda y logre el camino a su propio desarrollo, en especial para trazar las sendas adecuadas en la reintegración de los sectores marginados o excluidos en el redimensionamiento del Estado. Puesto que, cuando se especifica un qué se quiere para la comunidad bien claro, un cómo lograrlo bien programado y un quién ha de hacer cada cosa claramente establecido y consensuado, se logra que todos los sectores impulsen su propio bienestar, resolviendo sus problemas más agudos.

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