1. REFORMA POLÍTICA BONAERENSE

1.1- PRESENTACIÓN

Las utopías del presente son las realidades del mañana

      Paulo VI

Año I, Mar del Plata, martes 07 de mayo de 2019, Luis Gotte. Eurípides, poeta de la antigua Grecia, nos decía que “el primer requisito de la felicidad es que un hombre nazca en una ciudad famosa”. Millones de bonaerenses, aunque no hayan nacido en ciudades, buscan en ellas su propia felicidad. Desde hace mucho tiempo se dice que “todos los caminos conducen a Roma…”. Hoy bien puede decirse que, en la provincia de Buenos Aires, todos los caminos conducen a La Plata. El bonaerense sigue levantando su mirada hacia la ciudad capital.

La misma realidad es para toda nuestra Argentina. Nuestras provincias también dirigen su ilógica especulación hacia la ciudad puerto de Buenos Aires. El Modelo de centralización política, legitimado con la sanción de la Constitución Nacional liberal de 1860 y respectivas reformas, es causante, o una de las grandes causas, de los males de nuestra Patria.

Los sucesivos Golpes de Estado, las democracias malogradas y a medio camino, los cambios incorrectos de los programas educativos, de alguna manera, valieron para que abjuremos de la Re-pública, de una Constitución digna, del Federalismo, de la Democracia, de la Representación Social, del Municipalismo Autónomo, de las Cartas Orgánicas Municipales. Situación ésta que se fue agravando en el marco del creciente fenómeno de concentración no solo demográfica sino política, cultural, económica, financiera y administrativa en la capital argentina.

El Federalismo, del que habla nuestra Constitución Nacional en su artículo primero, ha que-dado reducido a un mandato histórico. Su desconocimiento y desinterés implicó también la del Municipalismo. Así como el Gobierno Nacional despoja de sus recursos a las provincias, éstas hacen lo mismo con sus municipios, instituyéndose una especie de “sucursalismo” de las provincias con el estado nacional y de los municipios respecto a las provincias.

En la provincia de Buenos Aires, los municipios son meras dependencias administrativas. Sometidos a la dictadura de un Decreto Provincial promulgado por una Junta Militar en 1958, estableciendo un sistema de control central, por parte del gobierno de La Plata, sobre sus propios distritos. Hoy necesitamos de una plena AUTONOMÍA municipal.

Este es nuestro desafío en el S XXI. La batalla que deben dar nuestros pueblos es por un nuevo régimen Municipal. Por querer la ciudad, por pensarla, por asumirla y por respetarla porque es nuestro hábitat y nuestra común unión con nuestro vecino, el que tenemos al lado y en frente, o a la vuelta de la cuadra.

Si queremos corregir, innovar y humanizar este sistema de vida impuesto, que a veces nos atormenta y nos deja sin fuerzas ni aliento…empecemos a pensar en clave de COMUNIDAD ORGANIZADA.

El gran problema argentino es de organización.

No es nuestra intención hacer una análisis histórico o político del tema, sí de pensarnos des-de el espacio geográfico en que vivimos, el que caminamos todas las mañanas al levantarnos para ir al trabajo, al colegio, hacer las compras… Proyectarnos desde un nuevo FEDERALISMO y un nuevo MUNICIPALISMO, de esto se trata este espacio virtual.

1.2- UN ANACRÓNICO RÉGIMEN MUNICIPAL BONAERENSE

La Doctrina de Perón propugna […] ciudades limpias, sanas y bien abastecidas, [ciudades que traduzcan] el bienestar y la felicidad de un pueblo sano y noble como el nuestro que goza del derecho consagrado por el Justicialismo…”

Matías Landau, Dr. en Sociología

Año I, Mar del Plata, martes 07 de mayo del 2019, Luis Gotte. La magnitud creciente de los problemas urbanos y la falta de reacción de las administraciones municipales llevan a reflexionar acerca de una crisis general y profunda del actual Modelo Municipal que surge de la Dictadura Militar de 1955, DECRETO-LEY 6769/58 -LEY ORGÁNICA DE LAS MUNICIPALIDADES- y a repensar un nuevo modelo municipal bonaerense.

Debe entenderse que la crisis actual del Municipalismo es de actualización y no de “sustitución” o “extinción” del mismo, pues se trata de una institución histórica, permanente y necesaria -más aún en nuestro sistema constitucional- que sólo requiere optimizarlo a las realidades de este nuevo mundo en que vivimos.

El Municipio configura de por sí una insustituible forma de descentralización del poder y de la creación de un ámbito propicio de participación real del trabajador. En este último aspecto, el Justicialismo ha reconocido históricamente el derecho de los trabajadores, como usuarios de los servicios públicos, a intervenir de algún modo en el manejo de los mismos. Y también a tener un “forum” y legitimar canales de comunicación con las autoridades para expresar sus criterios y deseos acerca de cómo debe ser la comunidad, cómo debe desarrollarse y a qué intereses y aspectos debe darse preferencias. Porque en definitiva somos los trabajadores los que vivimos día a día en nuestras comunidades. Esto no significa burocratizar las decisiones sino entender que es el trabajador quien, con sus impuestos, sostiene toda la estructura estatal por lo que su voz de algún modo, debe ser escuchada.

Como instrumento de gestión, el Municipio está directamente ligado a la realidad cotidiana del trabajador. De hecho, su dinámica se constituye en base a su doble inserción en la comunidad local y en el Estado provincial; por un lado, refleja las características específicas de dicha comunidad, objeto de su gestión. Por el otro, es el nivel del Estado de menor ámbito territorial y, por lo tanto, está sometido a una jerarquía institucional en la que ocupa el nivel inferior. Las características y orientación del Estado provincial se reflejarán inevitablemente en el funcionamiento y en la política municipal. Interacción que se da dentro de un marco constitucional.

Ciudades como Buenos Aires, Mar del Plata, Córdoba, La Matanza, La Plata van asumiendo los rasgos propios de las grandes urbes del criollocontinente, en la que la superficie poblada desborda ampliamente los límites municipales, desplazando la vieja concepción de la ciudad como un espacio cerrado y diferenciado.

Por lo tanto, deberemos comenzar una nueva historia relacional entre Provincia-Municipio puesto que se establecen nuevos desafíos, inexistentes hasta fines del siglo pasado. Elaborar una concepción de ciudad que no quede subsumida a ser parte constitutiva de un conglomerado mayor, sino que mantenga sus rasgos y características propias, localistas y autónomas. Y por el otro, elabo-rar políticas públicas que incorporen la dimensión regional en un contexto en que las ciudades se van, inexorablemente, interrelacionando con las lógicas propias de los intercambios sociales y económicos. En el caso de Buenos Aires, la ciudad no puede ser pensada sin tener en cuenta sus prolongaciones en los municipios colindantes que conforman el conurbano bonaerense. Y a la inversa, estas ciudades tampoco pueden ser pensadas sin su dependencia con la ciudad portuaria.

Estas dos tendencias, propia de las Megalópolis contemporáneas, generan tensión entre la necesidad de fortalecer la autonomía local -que cierra la ciudad sobre sus límites-, y promover la unificación entre los distintos centros urbanos que desbordan las demarcaciones jurisdiccionales. Existiendo una delgada línea entre sostener el régimen municipalista o su desaparición.

Por lo señalado, se hace necesario adecuar y reformular la funcionalidad del Municipio desde la esfera del Estado-provincia, es decir, replantear un nuevo enfoque Municipal. Desde este espacio intentaremos reflexionar, bajo nuestra perspectiva de Comunidad Organizada, acerca de los cambios que deben operarse en la provincia de Buenos Aires para lograr los objetivos de un pueblo feliz en un Municipio autónomo, localista y próspero.

1.3- CRISIS Y PROSPECTIVA EN EL MUNICIPIO BONAERENSE

“…bien sé que no bastaría un decreto o la sanción de una ley para crear la libertad municipal de un día para otro. Municipal o general, toda libertad es obra del tiempo. Sin embargo, el primer paso, su origen natural en la República, es la ley que decreta su existencia: el resto es de la educación”.   

Juan Bautista Alberdi.

Año I, Mar del Plata, martes 27 de mayo de 2019, Luis Gotte. El sistema de gobierno municipal no se ha organizado en libertad. Un régimen político-administrativo centralizado; una administración municipalista reducida a la actuación de tareas de escasa importancia, limitada a mantener limpias las calles, conservar el alumbrado y al cumplimiento de las normas de tránsito urbano; con un sistema de elecciones de autoridades organizado desde La Plata; un sistema fiscal conforme al cual el gobierno provincial afronta el costo político de cobrar impuestos y el Municipio recibe el beneficio político de gastar lo recaudado…Todo en un marco republicano y liberal integrado al mundo.

La acción político es en ámbito de actuación demasiado restrictivo y lejano para el ciudadano común, por lo que se va elaborando la sensación de que dentro de las estructuras políticas ya nada puede lograrse y, en consecuencia, mientras algunos se cruzan de brazos, otros se movilizan en actos de simples protestas. Provocando en muchos el desinterés por preocuparse y ocuparse realmente por la res pública. El statu quo permite que los malos gobernadores e intendentes responsabilicen del fracaso de su gestión a incompetentes política nacional.

Como consecuencia lógica la Democracia se reduce al simple formalismo de un acto electoral, y con ello la representación política se circunscribe al solo objetivo de alcanzar y mantener espacios de poder a través de acuerdos marginales, sin legitimación social; acentuando el escepticismo electoral y, peor aún, la deserción de la responsabilidad ciudadana. De la responsabilidad cívica.

En este escenario, cualquier proyecto político que se implemente no logrará ser sostenible ni sustentable por mucho tiempo. Ninguna persona se comprometerá a ninguna cosa, porque nadie se siente representado. No se conseguirá canalizar el descontento de la gente, mientras las villas miserias, de emergencia o asentamientos precarios se multiplican en el Gran Buenos Aires llegando a más de 1612, sin que se les pueda dar respuestas a las angustias, al hambre, a las necesidades de salir de la miseria. 

Ello determina movilizaciones de protestas sociales que termina siendo utilizable por la cosmovisión del idealismo pos-marxista, que sostiene y sustenta la conspiración burguesa para la opresión del proletario mediante su herramienta más eficaz: el Estado. Lo que provoca la formación de sectores sindicales, intelectuales, profesionales, estudiantes y políticos enfrentados al capital y al símbolo del capitalismo, los Estados Unidos. “Yo no creo que la solución de los problemas sociales esté en seguir la lucha entre el capital y el trabajo. Lucha inútil que, como toda lucha, no produce sino destrucción de valores”. Doctrina, Juan Perón.

No se contempla al ciudadano como la base en que debe proyectarse un Proyecto Nacional, puesto que nunca se instrumentó en el ámbito natural de inserción de aquél (el Municipio) todo lo posible para lograrlo, para hacer de su propio lugar una exteriorización palpable de nuestra Patria. El Municipio debe ser el núcleo básico en la conformación y el funcionamiento del Estado-nación. “Se trata de poner en marcha no solamente la idea, para que ella sea difundida, sino la fuerza motriz necesaria para que esa idea sea realizada, que es lo que interesa” Juan Perón.

En este sentido, rescatamos el pensamiento de Esteban Echeverría: “ queríamos que el pueblo pensase y obrase por sí, que se acostumbrase poco a poco a vivir colectivamente, a tomar parte en los intereses de su localidad, comunes a todos, que palpase allí las ventajas del orden, de la paz, del trabajo común; encaminarlo a un fin común. Queríamos formarle en el partido, una patria en pequeño.. concebíamos, por esto, en la futura organización, la necesidad de descentralizarlo todo; y de constituir con ese fin, en cada partido, un centro de acción administrativa y gubernativa que eslabonándose a los demás, imprimiese vida potente y uniforme a la asociación nacional, gobernada por un poder central”.

El Municipio es el ámbito donde la planificación tiene real sentido, porque se encara desde la proximidad, desde el conocimiento previo del temperamento del habitante y de los aspectos estructurales del desarrollo urbano y rural. Permite dar mejores y más rápidas respuestas políticas a las necesidades socioeconómicas de sus pobladores, muchas de las cuales no necesitan o no pueden encararse desde un gobierno central y distante (y más de las veces indiferente). Es decir, el municipio es el único ámbito real para realizar una planificación económica local, facilitar apoyo financiero directo o indirecto, concordante con las necesidades regionales específicas, idear políticas de coordinación entre emprendimientos regionales, etc. Es estar al lado de la gente y con la gente, haciendo de la cooperación sociopolítica un hecho real.

En consecuencia, si nuestros municipios hubieran conservado su poder originario, como gobierno local (anterior al periodo rivadaviano), seguramente distinta hubiera sido tu historia…nuestra historia. Que para no repetirla debemos plantearnos la AUTONOMÍA DE LOS MUNICIPIOS BONAERENSES como punto de partida para escribir un nuevo capítulo en la historia de nuestras ciudades, de nuestra región. “Nuestro Modelo exige, también, un gobierno para un revolución en paz. Esto significa que el papel permanente del gobierno reside en conducir al sector político-administrativo y simultáneamente realizar los ajustes necesarios de estructuras, con amplia visión de futuro…es necesario tener en cuenta que normalmente toda tarea de transformación suele herir determinados intereses que poseen su propio mecanismo de defensa. Por ello, para que la transformación sea posible no basta con un gran impulso entusiasta. Hace falta, también, una seria perseverancia”. El Proyecto Nacional, Juan Perón.

.- Porque es en este nivel donde mejor se perciben las necesidades y los problemas de la gente. Y se concretan, con mayor eficiencia, las acciones destinadas a resolver la problemática de los habitantes utilizando los recursos económicos del municipio de la mejor forma posible.

.- Porque las fórmulas centralizadoras han demostrado su incapacidad para hacer frente a todas las necesidades de desarrollo. De ahí que el logro de la autonomía municipal, con el alcance y requisitos marcados por la Constitución Provincial -previa reforma consensuada-, es hoy una exigencia imprescindible a fin de solucionar los problemas de una manera más eficiente.

.- Porque implica la posibilidad de la prestación de los servicios públicos y demás actos de administración local sin interferencia de autoridad de otro orden de gobierno, del gobierno provincial.

.- Porque estimula y facilita la participación en la gestión de los intereses que les son propios a los ciudadanos.

.- Porque permite una mayor proximidad entre el gobierno local y su gente y un control social más transparente.

.- Porque sienta las bases para que la participación pública sea real y no meramente declarativa y se convierta en un mecanismo para redistribuir el poder en la estructura del Estado.

.- Porque permitirá al traspaso a las comunidades locales de las escuelas públicas y de los hospitales, una mayor descentralización de justicia y la creación y el fortalecimiento de instituciones locales encargadas de fiscalizar el tema de la seguridad pública.

.- Porque podremos escoger entre diferentes formas de gobierno local, distintos sistemas electorales, mayor o menor participación ciudadana, de decidir en la destitución de los funcionarios locales como también participar en la elección de ciertos funcionarios no municipales responsables de ciertos servicios íntimamente vinculados con los quehaceres locales – por ej. directores de escuelas, de hospitales, jefes de bomberos, de comisarías, etc.  

.- Porque comprende la creación, recaudación e intervención de las rentas para satisfacer los gastos del gobierno propio y satisfacer sus fines, que no son otros que el bien común de la sociedad local.

.- Porque se tiene un mayor y mejor autocontrol de los recursos tributarios propios. Con una mayor correspondencia de ingresos y gastos, y aumentaría los incentivos del gobierno a recaudar bien.

.- Porque rompe con la relación de dependencia con el gobierno central de Buenos Aires. E indirectamente con la perversa naturaleza del Conurbano Bonaerense, que sobrevive a expensa del empobrecimiento del interior de la Provincia.

.- Porque  nos permitirá convertirnos en actores del rediseño de las economías locales en el marco de  la integración regional e interregional. Promoviendo la creación de herramientas y prácticas para la construcción de escenarios y marcos analíticos que sirvan de ayuda a los actores claves de la comunidad en la construcción de alianzas y asociaciones. Que reflejen las necesidades actuales de mercado, lo potenciales y una consolidada visión de futuro.

“…tenemos la responsabilidad histórica de definir el país que deseamos, con el propósito de abandonar las luchas internas que desgastan nuestra esperanza y nos desvían del camino por el que podemos y debemos transitar. Nuestra Patria tiene todo lo necesario para que sus hijos sientan el gozo infinito de la vida. Dios nos ha brindado riquezas incalculables, sólo falta que asumamos la decisión irrevocable de realizar la empresa que nos aguarda…”

                                                                                    Juan Domingo Perón

1.4- REPENSAR LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Año I, Mar del Plata, martes 27 de mayo de 2019, Luis Gotte. En esta nueva etapa política la provincia de Buenos Aires deberá encarar una reformulación integral de su sistema político-administrativo, que le permita avanzar con lo planteado por la Constitución Nacional (reforma del 2004), entre otras, con referencia a la autonomía de sus Municipios.

No obstante, esta necesidad choca con una realidad: la centralidad “platense”. Desde los tiempos de su fundación, La Plata, ha hecho prevalecer sus intereses por sobre las angustiantes necesidades del interior bonaerense, causando un desequilibrio en la estructura espacial de la propia Provincia, provocado enormes desigualdades regionales -conurbano/interior-, con grandes áreas de deterioro, marginalidad urbanística, asentamientos piratas, burocratismo, asistencialismo y una economía informal.

Por lo que una estrategia de reformas tendrá que partir desde un replanteo a la Provincia de Bs.As. Abordar el reconocimiento de su situación actual y de las opciones posibles a su desarrollo.  

La distribución demográfica actual se presenta altamente desequilibrada en favor del Conurbano. Situación fácilmente identificable al analizar la jerarquía urbana provincial como una economía desarticulada, con deficientes comunicaciones entre centros y áreas de influencia y falta de complementación entre los servicios que los diferentes núcleos proporcionan y que determinó una precarización estructural, haciendo surgir los “barrios dormitorios” -lugar de residencia de trabajadores que se desplazan diariamente hacia otras áreas urbanas a trabajar-.

Sobre los 24 partidos metropolitanos, viven 10.894.664 personas, es decir, el 25% de la población nacional y el 64% en el caso de la provincia de Buenos Aires. Donde el 34% se encuentra debajo de la línea de pobreza y el 8% es indigente. Los partidos del conurbano son los de mayor densidad de población en apenas el 1% del territorio provincial, superando los 1000 habitantes por kilómetro cuadrado. Solo el 60% tiene cobertura médica y el 57,4% de los ocupados urbanos han terminado el nivel secundario (el segundo porcentaje más bajo después de La Pampa) y apenas el 16,0% tienen el nivel de instrucción superior completo (el más bajo del país).

Esta situación ha producido una excesiva desigualdad entre los habitantes, especialmente si se comparan las características del Conurbano y el resto de la provincia.

Nuestros gobernadores vienen planificando desde un análisis de costo-utilidad. Esta alternativa emerge de la racionalización extrema de la situación tendencial e implica un crudo abandono del resto de la provincia y la aplicación consciente de los recursos dentro del ámbito conurbanense, atendiendo a la inmediatez de los rendimientos y a la dimensión de un formidable mercado de consumo.

A menudo es menos costoso para las empresas privadas y para los organismos públicos, ampliar sus edificios o construir nuevamente en el conurbano, que construir en otras partes del territorio. Por ello se asiste a un desarrollo en racimos, a una cristalización alrededor del primer cristal. Se amplía lo que ya existe. Sin embargo, esta situación lleva a una realidad global defectuosa e inclusive crítica. En que la falta de agua, de espacios libres o la tensión de largas horas insumidas en el viaje hacia los lugares de trabajo, conducen a la degradación de las enormes aglomeraciones urbanas y entonces los costos necesarios para mejorar su medio humano, evitar la contaminación atmosférica y permitir un tránsito rápido en medio de la congestión, resultan ser superiores comparados con los pequeños resultados alcanzados.

Por otro lado, el interior de la provincia de Bs.As. es la zona del país que más ha sufrido el peso de la atracción del Conurbano. Así, casi el 25% de la población no nacida en el área y que vive allí, pertenece al interior de la provincia. Esta cifra es, de por sí, elocuente; refleja una verdadera sangría poblacional y mide la distorsión de un proceso en que la capacitación, la preparación de individuos se hace en el interior de la provincia y que, al momento de incorporarse al proceso productivo, no lo hacen en su propia zona sino, por el contrario, en el área metropolitana, que no hizo inversiones para prepararlos. Este hecho es característico y además indicativo de una situación creciente de deterioro de la economía provincial. 

Un análisis de oportunidad social supone una política real de descentralización de decisiones. No se trata de repartir las funciones provinciales por todo el territorio sino que, cada instancia sea capaz de asumir las que naturalmente le corresponden. Transfiriendo, por parte del gobierno central, poderes de tipo político, que implica un modo de organización política, económica, social y cultural basado en el reconocimiento de la autonomía de los poderes locales, en relación con el poder central, para generar una mejora profunda de las condiciones de vida, y permita a cada habitante de la provincia desplegar su personalidad en condiciones más favorables.

Debemos formar conciencia en la labor de reconstruir un destino común es en los que debemos responsabilizarnos los bonaerenses. Ser capaces de idear nuevas normas de convivencia, más justas y razonables. La realidad actuante pone en tela de juicio muchos supuestos convencionales. Es necesaria una nueva concepción que reconozca la variación, la apertura; tanto la diversidad, la cooperación, el diálogo y que recurra a la imaginación como instrumento para la transformación sociopolítica como alternativa para el desarrollo y el progreso de nuestra comunidad.

La regionalización y el fortalecimiento de las provincias con plena autonomía municipal, unida a la activa participación de las organizaciones sociales, es la principal herramienta para promover un desarrollo económico sustentable y armónico que garantice que no habrá bonaerenses de segunda condenados a la miseria estructural.

Servirá también para atender con eficacia y sin dilaciones burocráticas los problemas de la educación, de la salud, de la seguridad pública y de la acción social. Es necesario colocar lo más cerca posible de la base el poder de decisión sobre los asuntos concernientes a cada actor social y a cada comunidad local. La Argentina casi colapsada que hoy padecemos no podrá recuperarse si no es capaz de recrear su sistema político, devolviéndole el poder de decisión a los ciudadanos y quitándoselo a los aparatos de poder que solamente defienden intereses personales o de círculo como señalara el General Perón.

En definitiva, se trata de formular una política de igualdad de oportunidades para las disímiles áreas bonaerenses, respetando sus particularidades vocacionales con el fin de que la decisión y el espíritu proactivo de sus habitantes puedan manifestarse plenamente. Aunque de la estrategia que se diseñe para el desarrollo provincial, surja la necesidad, concretable tal vez en el largo plazo, de convertir las dos áreas en potenciales provincias. En la firme creencia que no existe un futuro único e inevitable para Bs.As., sino que hay varios futuros posibles y que la elección de uno de ellos depende tanto de los valores “a priori” establecidos cuanto de la capacidad humana para modelarlos; la facilidad del cambio y la transformación se fundamenta en la negación del continuismo y el conformismo y en la afirmación protagónica de la voluntad del hombre.

1.5- HACIA UNA REGIONALIZACIÓN INTERMUNICIPAL

 Unión que suma poder

Año I Mar del Plata, martes 28 de mayo de 2019, Luis Gotte. Hace poco más de dos década había cobrado cierto impulso la idea de integración de municipios en la Prov. de Bs.As. en alianzas estratégicas denominadas regiones metropolitanas, consorcios intermunicipales, corredores productivos, como instrumentos para el desarrollo de sus comunidades; que a través de acciones en conjunto y de acuerdos en materia de políticas estratégicas, se trataba de favorecer la radicación de pequeñas y medianas empresas, la reducción de costos productivos, proporcionar información y capacitación para acceder a los mercados internos y externos, facilitar el acceso a nuevas tecnologías, establecer normas de calidad, mejorar la productividad, entre otras funciones…pero solo quedó en iniciativas del discurso político coyuntural.

Una decisión política de estas características hubiera permitido optimizar las prestaciones de servicios, asistencia técnica y financiera; logrando mayor efectividad y descentralización operativa y un mejor control en las disposiciones que se tomen a tales fines, que si se hiciera de manera aislada.

La puesta en escena de una visión de grupo acerca de la problemática que afronten y tengan en común sus Municipios tendrá, entre otras ventajas:

.- mayor atención a los aspectos económicos que incidan en el desarrollo de los municipios.

.- racionalización de recursos y de administraciones burocráticas.

.- consolidación de proyectos y programas y su implantación con mayor eficiencia.

.- ofrece un mejor atractivo de inversión privada una macro-región que una Ciudad.

.- aportará un mayor valor agregado a la calidad de vida de sus habitantes

Por tanto, también se deberá considerar aquellas otras variables que hacen sustentable la competitividad en el mediano y largo plazo y que resultan ser claves para un crecimiento sostenido. Entre ellas cabe destacar el impulso a la innovación tecnológica, la coordinación de inversiones, el tipo de especialización productiva, la mejora en la diferenciación y calidad de la producción de bienes y servicios, la infraestructura institucional; es decir lo que se conocen como «no precio» de la competitividad.

El crecimiento y desarrollo económico emergerá de la capacidad que tengan los Municipios para la generación y acceso al conocimiento y tecnologías, por la educación y la instrucción de la mano de obra, por la dinámica en la estructura productiva y por la calidad institucional. La riqueza de las naciones no se produce de manera automática. Se debe actuar mediante la definición y aplicación de proyectos, atendiendo al progreso de las actividades del sector privado en función de los intereses de largo plazo de las políticas públicas del Estado. Aplicando de modo efectivo las nuevas tecnologías para cerrar las brechas de productividad que nos separan del mundo, realizando esfuerzos endógenos de desarrollo de capacidades locales y de fortalecimiento institucional.

Estos esfuerzos recaen ante todo en la jerarquización espacial, la reformulación del Estado, en un plano de mayor autonomía municipal, reestructurando el poder político, descentralización de funciones con participación de los actores socioeconómicos.

Los Municipios del sudeste de la Prov. de Bs.As., más pronto o más tarde, sentirán la necesidad de asociarse o agruparse en un marco regional con el fin de relacionarse, informarse, intercambiar proyectos y, en definitiva, defender sus derechos, coadyuvar al desarrollo y sustento de su microeconomía y crear y mantener una buena imagen que les permitirá contar con un mayor poder de negociación.

Estos son algunos de los desafíos a enfrentar para que nuestra comunidad recupere el sendero del crecimiento fundado en su potencial productivo y despeje decididamente las dudas sobre su capacidad humana y económica.

Dentro del marco ya señalado -en una nueva reestructuración del Estado- se proyecta la necesidad de readecuar  y reformular no sólo a los Estados-Provincia sino también a los Municipios.

Se hará fundamental la descentralización de funciones hacia la esfera municipal, especialmente aquéllas que pueda impulsarse desde la misma jurisdicción local.

Establecer un previo diagnóstico de la situación actual es imprescindible, para considerar las acciones correctivas que se consideren pertinentes. Los rasgos salientes de la situación que padecen nuestros Municipios del interior bonaerense pueden sintetizarse en una serie de puntos básicos:

1.- el hecho tendencial que implica el crudo abandono del Interior de la Provincia, con el suministro consciente de los recursos al ámbito del Conurbano. Lo que lleva a un centralismo deliberado desde el Gran Buenos Aires, con un reparto desigual y jerarquizado del presupuesto y actividades hacia los Municipios.

2.- la Nación absorbió competencias de las Provincias y éstas a su vez de los Municipios, concretando un claro proceso de «desmunicipalización» que ha llevado a un verdadero vaciamiento por pérdida de competencias y atribuciones, ejercidas originariamente por el gobierno comunal. Materializando un proceso de centralización política, administrativa y económica hacia el gobierno central.

3.- por diversas razones el Municipio muestra impericia e ineptitud para satisfacer las demandas de sus comunidades. Por eso se resiente la relación con el vecino y éste lo percibe como algo ajeno, lejano a él.

4.- los Municipios se han burocratizado, originando una estructura administrativa costosa que recae sobre la comunidad, la cual debe pagar altas tasas por servicios insuficientes e ineficientes.

5.- en la medida que los Municipios reciben de la Provincia gran parte de sus recursos, se manifiesta la carencia económico necesaria para desarrollar ampliamente -y en forma autónoma- sus posibilidades. Se ha producido a veces la transferencia de servicios a las órbitas locales, de parte de la Nación o la Provincia, sin asegurar los fondos para su financiamiento, o sin siquiera preverlos.

6.- la falta de decisión política y lucidez para aprehender la nueva lógica de los acontecimientos. Nuestra dirigencia local está más preocupada por lo que pasa en Bs.As., que por asumir su enorme responsabilidad de erigirse en artífices de la construcción del desarrollo y crecimiento de su región.

En este contexto, la inserción del sudeste bonaerense en corredores productivos regionales puede impulsar acciones y producciones alternativas, a través de la adopción de políticas económicas comunes y elaboración de planes integrales, apuntando al desarrollo regional con fundamento local. Sobre la base de la creatividad y el impulso a pequeñas y medianos emprendimientos productivos, para la creación de empleo y la retención de población, sobre todo en las pequeñas comunidades.

Dicha acción estratégica debe, obviamente, partir de la decisión política de sus Intendentes. A pesar de ello, el hecho de propender a un desarrollo más intenso, un crecimiento más rápido del interior de la Provincia que, en alguna medida, permita cubrir las brechas existentes entre esta zona y el Área Metropolitana, deben contar con el impulso del Poder Ejecutivo provincial. Es decir que, la voluntad de decidirse por el crecimiento del interior de la Provincia es prioritariamente política. Objetivo que debe apuntar a la competitividad, la autonomía municipal y las alianzas estratégicas como posibilidad cierta para obtener un mayor poder de decisión.

Por lo tanto, las ciudades deben proyectarse dentro de un marco de libertad ampliada para fijar sus propias políticas de crecimiento y desarrollo sustentable y les permita definir científica, concreta y estratégicamente qué perfil de ciudad-región es el esperado, implementando políticas de participación ciudadana y de consenso político, económico y social.

En definitiva, el gran desafío reside en consolidar un sistema político federalista y representativo, basado en comunidades dinámicas, capaces de procesar la complejidad social tendiendo un puente de participación  y confianza entre el vértigo de los cambios permanentes y la apuesta al futuro, en la que necesitan apoyarse tanto la esperanza de los ciudadanos como el cálculo de los inversores y los mercados.

1.6- DESCENTRALIZACIÓN Y PARTICIPACIÓN.

Año I Mar del Plata, martes 30 de mayo de 2019, Luis Gotte. Con la reforma constitucional de 2004 se pone en escena profundas reformas institucionales, basadas en la re-fundación del Estado, en un descentralizado sistema político, al impulso de la representación horizontal en todos los órdenes de poder, la revalorización del rol de los municipios, dentro de la formulación de un nuevo modelo argentino y el activo protagonismo de la sociedad civil; como requisito necesario para avanzar en un segundo escalón de reformas, que abarquen los problemas de la educación, la salud, la justicia y la seguridad, y brindar así una respuesta sostenible y sustentable a los grandes desafíos sociales que inquietan a nuestra sociedad…fue un lindo sueño, y los sueños, sueños son sin hacerse realidad.

En este desconcertante contexto global, que zozobra a impulsos de tremendas sacudidas, la planificación de programas de descentralización del poder va adquiriendo una creciente importancia, como fundamento en la necesidad de afianzar a los Municipios como nuevos actores que generen las condiciones de base, de políticas y estrategias que permitan dar mayor impulso a su propio desarrollo y su extensión a lo regional.

Descentralizar, implica diversas actividades del quehacer humano en, referente a la acción de desplazar el centro a la periferia, distintas funciones atinente a lograr funcionalidad, agilidad y descongestionamiento en la verticalidad del poder.      

Desde el punto de vista político, está estrechamente ligada al federalismo real y tiene una serie de implicancias en lo que a administración, autonomía y toma de decisiones en los lugares donde existe y se conoce el problema con mayor amplitud, se refiere.

En un efectivo sistema descentralizado, el Estado es una verdadera federación, compuesta de distintos subsistemas de poder que tienen autonomía dentro de un contexto preestablecido, y su administración y toma de decisiones se efectúa en forma local sin intervención de un poder central.

A su vez estos subsistemas están formados por centros (Municipios) dotados también de cierta autonomía en el orden territorial, en lo que al desarrollo de la comunidad específica se refiere y siempre en cuestiones referidas a su competencia.

En lo económico, la descentralización propende a desarrollar las economías locales y regionales, liberándolas de la sujeción a un centralismo burocrático, ya sea en el orden administrativo, como en lo concerniente al desenvolvimiento práctico de aquellas. Ello permite elaborar un sistema político más flexible, como producto de la necesidad de una mayor dinámica productiva, que apunta a una constante reconversión y modernización tecno-genética, como potencializar productos alternativos, logrando la toma de decisiones de políticas económicas comunes entre los sectores privados y el municipio y la realización de planes integrales, dinamizando el desarrollo micro-económico.

Por otro lado, llevar adelante una política de descentralización implica también una mayor participación ciudadana en la vida política de la propia comunidad.

Participar, hace referencia a un conjunto de actividades, en las que la ciudadanía debe intervenir como fundamento del sistema democrático, el que, en los hechos, alcanzará una mayor o menor verosimilitud de acuerdo a la intensidad participativa que demuestren sus ciudadanos. En realidad, aunque en una sociedad esté asegurada la vigencia de todos los mecanismos corrientes de un sistema democrático, no se puede hablar de democracia social si la participación política de la comunidad es de baja intensidad. El concepto de democracia implica la soberanía popular, cuya existencia no puede estar asegurada si la ciudadanía no ejerce una material participación política.

Sin embargo, para que exista una alta intensidad participativa, además de la existencia de los mecanismos democráticos corrientes, también es necesario que se permita una amplia difusión de los asuntos públicos, que la ciudadanía tenga acceso a una información fluida y que, incluso, la educación represente una condición generalizada.     

Por otra parte, una ciudadanía participativa y con capacidad de iniciativa, podrá influir sobre los partidos políticos, contribuyendo a mejorar la calidad de su dirigencia, que deberá estar atenta al control popular que se ejercerá sobre ella. Estos son caminos que pueden o no recorrerse, pero que si no se los transita, la ciudadanía no será otra cosa que una masa informe, sin ninguna, o escasa, conciencia política y solamente conformará una fuente de apelación en los actos electorales que por la insuficiente formación e información del electorado y, a veces, a una tendenciosa influencia de los medios de comunicación, quede convertida -si es que de hecho no lo está- en una práctica democrática de decisiones muertas.

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